Ingrid Betancourt volvió, pero hay madres que aún esperan

Imagino que muchos nos emocionamos al ver el rostro de Ingrid Betancourt abrazar a su madre. Yolanda, una mujer admirable, que luchó por ella durante todo su cautiverio. Por Gabriel Rodríguez
Imagen de Gabriel Rodríguez
656 Lecturas
08 de Julio, 2008 07:07
Foto: Kiki\'s
Conocí a humildes madres chilenas que ante el secuestro de sus hijos o hijas, de sencillas dueñas de casa se convirtieron en leonas recorriendo tribunales (inútilmente) cuarteles (inútilmente) cárceles (a veces inútilmente) y morgues. La mayoría de los secuestrados eran arrastrados a lugares secretos de detención habilitados para aplicar torturas y hacer desaparecer toda huella del detenido. Era la selva administrada por el Comando Conjunto, la DINA y después la CNI en la cual desaparecieron miles de chilenos y algunos extranjeros. Eran en su mayoría como Ingrid, personas con ideas políticas, pero no delincuentes.
Las madres de la Plaza de Mayo se reunían diariamente a reclamar por sus hijos e hijas secuestrados, la mayoría de ellos cruelmente torturados y arrojados al mar, sistema usado también en Chile. Posteriormente se ha sabido que sus nietos nacidos en las prisiones secretas fueron entregados a oficiales de los Servicios de represión y hace pocos años algunos han podido volver a sus verdaderas raíces familiares.
Muchas madres murieron sin la alegría de la madre de Ingrid Betancourt que tras su heroica lucha ha tenido la felicidad de abrazarla y verla renacer desde el cautiverio.
El secuestro es un delito atroz que no prescribe mientras no aparezca el cuerpo del secuestrado, vivo o muerto.
La psicología de los secuestradores, sus cómplices y encubridores está relacionada con la impunidad que da el poder absoluto del Estado totalitario, del anonimato, de una falsa identidad y una supuesta causa. No hay causas que justifiquen las violaciones a la libertad de ningún ser humano. El fin no justifica los medios y quien así lo entiende termina cometiendo las mismas atrocidades que condena en los otros.
Muchas madres aún esperan poder dar digna sepultura a los suyos y tener un lugar donde ir a llorar su injusta ausencia. Muchos hijos crecieron sin sus padres o sus madres para amarlos y regañarlos si es necesario. El país no sana de esta herida porque a pesar del tiempo transcurrido no se olvida a un hermano, a un hijo, a un amigo.
Las madres se han consumido rogando, esperando, clamando, protestando. Las fotografías de sus seres queridos se borrarán del papel, pero nunca del alma.
El silencio de ayer y de hoy se mantiene. La verdad es demasiado dura y políticamente incorrecta para quienes avalaron lo increíble. Por seguridad nacional, por el sistema económico, por la lucha contra el comunismo, por la causa que se inventen… no hay justificación posible.
La libertad de Ingrid ha sido un grito de rebeldía contra la crueldad de sus captores. Pero nuestras madres aún esperan…

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.

2 Comentarios

Imagen de Myrna

Felicito a Gabriel por su

Felicito a Gabriel por su recuerdo a aquellas madres de nuestro país que murieron sin conocer el destino final de sus hijos Detenidos Desaparecidos.

Repudiemos con mucha fuerza el secuestro de Ingrid Betancourt para que esta práctica sea erradicada para siempre.

Imagen de María Verónica Figueroa

Sí, nuestras madres aún

Sí, nuestras madres aún esperan, y también muchas madres colombianas, de sectores muy pobres, esperan que les devuelvan a sus hijos que fueron secuestrados por las Farc para convertirlos en soldados de su guerrilla absurda.

Ingrid Betancourt es un ejemplo de valentía y su liberación junto a otros secuestrados es un triunfo de la libertad, de los derechos humanos, una demostración de que el mal puede ser vencido. Pero no es la única, y no me parece la sobreexposición mediática que le han dado, ni que sea considerada candidata al Premio Nobel de la Paz. Es una exageración. Todos los secuestrados han sufrido lo mismo y han sido víctimas de la crueldad más increíble.

Entonces, alegrémonos por todos los liberados y recemos por los cientos que aún esperan. Porque no existen secuestrados de primera, segunda o tercera categoría.

Agregar Comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd> <p> <br>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

Aqui podría estar su imagen. para registrarse, haga clic aquí.

CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Escriba los caracteres que se muestran en la imagen