No más licencias
Prominentes dirigentes de la Concertación han hecho un llamado a no permitirse más licencias argumentando que si eso hubiera ocurrido en 1988, no hubiéramos sido capaces de ganar el plebiscito con la opción NO. Por Marcelo Trivelli
Foto/ vtveen
Esta afirmación es correcta, la pregunta es quienes somos los que nos estamos dando esas licencias y por ello llamo a una reflexión respecto de los principios y valores que fueron sometidos a votación hace 20 años.
¿Quienes son los que se dan licencias?
¿Aquellos que nos oponemos a las centrales de represa en Aysen y favorecemos una política pública de desarrollo de energías renovables no convencionales y la nacionalización del agua o quienes defienden a Hydroaysen y están tranquilos con que el agua siga estando en manos privadas?
¿Aquellos que pedimos subsidio para el Transantiago y caducar algunas concesiones desde el primer momento o aquellos que siguen tratando de acomodar los intereses privados en un proyecto que fracasó?
¿Aquellos que fomentamos la participación juvenil y nos jugamos por la inscripción automática y el voto voluntario o aquellos que no han sido capaces de abrir espacios y jugársela en el parlamento por aumentar la participación como se hizo en 1988?
¿Aquellos que denunciamos la corrupción o quienes no emiten opinión política y se refugian en que los casos están radicados en los tribunales?
¿Aquellos que están comprometidos en llevar un candidato presidencial único o quienes quieren dividir aun más a la Concertación?
Chile ya no es el mismo de hace veinte años atrás, pero la gente, al igual que entonces se siente abusada por el sistema y la Concertación no está dando respuesta a dicho malestar.
Muchos chilenos nos sentimos frustrados cuando quienes han logrado salir de la pobreza son abusados en el mercado con cobros indebidos y tasa de interés usureras.
Nos duele y nos revelamos contra la creciente concentración del poder económico que abusa del consumidor y pone fin a miles de pequeños emprendimientos a través de una competencia desleal.
Si en 1988 hubiéramos estado del lado de los poderosos, como lo están hoy un número preocupantemente alto de dirigentes de la Concertación, ciertamente no hubiéramos ganado el plebiscito. En este vigésimo aniversario del triunfo del no cabe hacerse la pregunta: ¿Quiénes son aquellos que se están dando las licencias?
Para volver a nuestras raíces y a nuestros orígenes, un grupo grande de personas elaboramos el documento Atrévete, Para Que Chile Progrese con Valores que da respuesta a los desafíos de hoy.
Esta afirmación es correcta, la pregunta es quienes somos los que nos estamos dando esas licencias y por ello llamo a una reflexión respecto de los principios y valores que fueron sometidos a votación hace 20 años.
¿Quienes son los que se dan licencias?
¿Aquellos que nos oponemos a las centrales de represa en Aysen y favorecemos una política pública de desarrollo de energías renovables no convencionales y la nacionalización del agua o quienes defienden a Hydroaysen y están tranquilos con que el agua siga estando en manos privadas?
¿Aquellos que pedimos subsidio para el Transantiago y caducar algunas concesiones desde el primer momento o aquellos que siguen tratando de acomodar los intereses privados en un proyecto que fracasó?
¿Aquellos que fomentamos la participación juvenil y nos jugamos por la inscripción automática y el voto voluntario o aquellos que no han sido capaces de abrir espacios y jugársela en el parlamento por aumentar la participación como se hizo en 1988?
¿Aquellos que denunciamos la corrupción o quienes no emiten opinión política y se refugian en que los casos están radicados en los tribunales?
¿Aquellos que están comprometidos en llevar un candidato presidencial único o quienes quieren dividir aun más a la Concertación?
Chile ya no es el mismo de hace veinte años atrás, pero la gente, al igual que entonces se siente abusada por el sistema y la Concertación no está dando respuesta a dicho malestar.
Muchos chilenos nos sentimos frustrados cuando quienes han logrado salir de la pobreza son abusados en el mercado con cobros indebidos y tasa de interés usureras.
Nos duele y nos revelamos contra la creciente concentración del poder económico que abusa del consumidor y pone fin a miles de pequeños emprendimientos a través de una competencia desleal.
Si en 1988 hubiéramos estado del lado de los poderosos, como lo están hoy un número preocupantemente alto de dirigentes de la Concertación, ciertamente no hubiéramos ganado el plebiscito. En este vigésimo aniversario del triunfo del no cabe hacerse la pregunta: ¿Quiénes son aquellos que se están dando las licencias?
Para volver a nuestras raíces y a nuestros orígenes, un grupo grande de personas elaboramos el documento Atrévete, Para Que Chile Progrese con Valores que da respuesta a los desafíos de hoy.
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