Democracia y Participación ¿De qué estamos hablando?
El gobierno del pueblo para el pueblo y por el pueblo… hasta hoy también se ha hecho a espaldas del pueblo. Por Roberto Ramos
La democracia moderna (el concepto que hoy tenemos de ella) dista mucho de aquella que acuñaron los atenienses de la Grecia Clásica, sí, esa misma en que el “gobierno del pueblo” era accesible para algunos, ya que se excluían a las mujeres, Los jóvenes… ah y los esclavos (por cierto), entonces es absolutamente legítimo sostener que el viejo concepto vigente hace 20 años y que convocó a un par de generaciones a derrotar una dictadura (la más cruel de nuestra historia) con lo que hoy exigimos, porque no basta con tener autoridades elegidas, ni autodefinirse como democrático para serlo, hoy nuestro sistema debe ampliarse y profundizarse, es la prueba que nuestras generaciones exigen.
Que me disculpen los que vienen de generaciones anteriores, pero hoy rasgan vestiduras por cosas que antes aguantaron calladitos, aquellos jóvenes de la década de los 60´ (que hoy tienen cincuentitantos) se comieron los sobresueldos, el nepotismo, el clientelismo, intervencionismo junto con otros tantos “ismos” que hoy nos escandalizan y no recuerdo haber visto fotos de una sola Marcha o Mitin contra esto males, no los acuso de ser malos, sólo que hoy le pusimos barreras más altas a nuestra democracia, por eso nos ofende cada uno de los arreglines que se destapa en la prensa y exigimos la cabeza de los responsables, en lo particular adhiero a esta línea de comportamiento, sólo que lo hago extensivo al mundo privado.
Los antiguos tenían un dicho: “matar los piojos de a uno”, pues bien, siguiendo esa lógica centramos la línea en la participación; ¿se imaginan una sociedad en la que se convoque a los ciudadanos cada 3 ó 4 años para elegir sus autoridades edilicias y nacionales? Bajo este ejemplo a nadie le aceptaríamos que nos hablara del magnifico sistema democrático, por que excluye a los ciudadanos del desarrollo de la Nación transformándonos en simples súbditos beneficiarios de las definiciones dadas por los que detentan el poder.
Hoy queremos asumir nuestra ciudadanía exigiendo que la autoridad nos escuche la opinión y dé respuesta a las necesidades, aunque generalmente de modo inorgánico, y nos parece altamente ofensivo (nos disgusta y enoja) la aplicación de políticas públicas que fracasan justamente porque no tuvieron a la vista lo que las personas demandaban o la forma en la que la comunidad prefería que se ejecutara… lo que sucede muy a menudo debido al choque que pareciera producirles a los que saben como hacerlo, que simplemente subvaloran el conocimiento de los dirigentes y líderes ciudadanos, este primer factor de resistencia es por lejos el más difícil de abordar, ya que los funcionarios denominados “técnicos” tienen en sus manos parte del ejercicio del poder y les cuesta compartirlo sin dar pelea, esto se gráfica en los casos en los que la autoridad competente toma una resolución y los “mandos medios” la bloquean… a ver amigos, ¿les ha sucedido que le pidió algo a una autoridad y luego un funcionario de menor rango le dio con la puerta en las narices?, esas veces ¿no oyó la frase “el jefe no tiene idea, el que sabe soy yo”? De verdad es entendible que se resista a perder el poder, sólo que también es entendible que nosotros hagamos todo lo posible por que las cosas se hagan de otra forma. Lo lamentable es que superar este punto no depende de nosotros.
También es preciso reconocer que existe otro factor crítico en este tema y está al interior de nuestra realidad, nuestro rol como ciudadanos y dirigentes sociales, aquí la debilidad es la falta de cohesión de la ciudadanía, primero por que el ciudadano de a pie se resiste a participar en comunidad, amenos que un interés particular muy fuerte lo mueva, como ejemplo doy mi propia junta de vecinos (que es muy activa) en la que tenemos 200 socios de unas 1.300 personas que viven en el sector. A esto se le suma que no todos los dirigentes son participes de esta mirada, de hecho la relación de dependencia con el poder sigue siendo muy fuerte a la hora de conseguir “la gauchadita” saltándose el conducto regular (más bien apurándolo) esto es lo que se denomina “clientelismo” y abordar este problema depende de nosotros.
La propuesta que surge de modo inevitable es trabajar en dos frentes: por un lado invertir en la capacitación y formación de los líderes comunitarios, es un cambio cultural grande y permanente, ya que los conceptos mismos que lo orientan habrán de seguir evolucionando; por otro lado; resulta vital mantener y proyectar los mecanismos institucionales de Participación ciudadana en la toma de decisiones de políticas públicas, como por ejemplo mantener y ampliar los ejercicios de presupuestos participativos en nuestros municipios, o explicitar los mecanismos de respaldo ciudadano de los proyectos que debe aprobar el Consejo Regional (CORE) a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), aún cuando buena parte de esta orientación se recoge en la futura legislación sobre participación ciudadana, la historia nos ha demostrado que la ley suele quedarse sin mecanismos suficientes para asegurar su funcionamiento adecuado.
A todo esto ciudadano aMaulino ¿en que estás participando?
Que me disculpen los que vienen de generaciones anteriores, pero hoy rasgan vestiduras por cosas que antes aguantaron calladitos, aquellos jóvenes de la década de los 60´ (que hoy tienen cincuentitantos) se comieron los sobresueldos, el nepotismo, el clientelismo, intervencionismo junto con otros tantos “ismos” que hoy nos escandalizan y no recuerdo haber visto fotos de una sola Marcha o Mitin contra esto males, no los acuso de ser malos, sólo que hoy le pusimos barreras más altas a nuestra democracia, por eso nos ofende cada uno de los arreglines que se destapa en la prensa y exigimos la cabeza de los responsables, en lo particular adhiero a esta línea de comportamiento, sólo que lo hago extensivo al mundo privado.
Los antiguos tenían un dicho: “matar los piojos de a uno”, pues bien, siguiendo esa lógica centramos la línea en la participación; ¿se imaginan una sociedad en la que se convoque a los ciudadanos cada 3 ó 4 años para elegir sus autoridades edilicias y nacionales? Bajo este ejemplo a nadie le aceptaríamos que nos hablara del magnifico sistema democrático, por que excluye a los ciudadanos del desarrollo de la Nación transformándonos en simples súbditos beneficiarios de las definiciones dadas por los que detentan el poder.
Hoy queremos asumir nuestra ciudadanía exigiendo que la autoridad nos escuche la opinión y dé respuesta a las necesidades, aunque generalmente de modo inorgánico, y nos parece altamente ofensivo (nos disgusta y enoja) la aplicación de políticas públicas que fracasan justamente porque no tuvieron a la vista lo que las personas demandaban o la forma en la que la comunidad prefería que se ejecutara… lo que sucede muy a menudo debido al choque que pareciera producirles a los que saben como hacerlo, que simplemente subvaloran el conocimiento de los dirigentes y líderes ciudadanos, este primer factor de resistencia es por lejos el más difícil de abordar, ya que los funcionarios denominados “técnicos” tienen en sus manos parte del ejercicio del poder y les cuesta compartirlo sin dar pelea, esto se gráfica en los casos en los que la autoridad competente toma una resolución y los “mandos medios” la bloquean… a ver amigos, ¿les ha sucedido que le pidió algo a una autoridad y luego un funcionario de menor rango le dio con la puerta en las narices?, esas veces ¿no oyó la frase “el jefe no tiene idea, el que sabe soy yo”? De verdad es entendible que se resista a perder el poder, sólo que también es entendible que nosotros hagamos todo lo posible por que las cosas se hagan de otra forma. Lo lamentable es que superar este punto no depende de nosotros.
También es preciso reconocer que existe otro factor crítico en este tema y está al interior de nuestra realidad, nuestro rol como ciudadanos y dirigentes sociales, aquí la debilidad es la falta de cohesión de la ciudadanía, primero por que el ciudadano de a pie se resiste a participar en comunidad, amenos que un interés particular muy fuerte lo mueva, como ejemplo doy mi propia junta de vecinos (que es muy activa) en la que tenemos 200 socios de unas 1.300 personas que viven en el sector. A esto se le suma que no todos los dirigentes son participes de esta mirada, de hecho la relación de dependencia con el poder sigue siendo muy fuerte a la hora de conseguir “la gauchadita” saltándose el conducto regular (más bien apurándolo) esto es lo que se denomina “clientelismo” y abordar este problema depende de nosotros.
La propuesta que surge de modo inevitable es trabajar en dos frentes: por un lado invertir en la capacitación y formación de los líderes comunitarios, es un cambio cultural grande y permanente, ya que los conceptos mismos que lo orientan habrán de seguir evolucionando; por otro lado; resulta vital mantener y proyectar los mecanismos institucionales de Participación ciudadana en la toma de decisiones de políticas públicas, como por ejemplo mantener y ampliar los ejercicios de presupuestos participativos en nuestros municipios, o explicitar los mecanismos de respaldo ciudadano de los proyectos que debe aprobar el Consejo Regional (CORE) a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), aún cuando buena parte de esta orientación se recoge en la futura legislación sobre participación ciudadana, la historia nos ha demostrado que la ley suele quedarse sin mecanismos suficientes para asegurar su funcionamiento adecuado.
A todo esto ciudadano aMaulino ¿en que estás participando?
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Roberto: como siempre que te
Roberto: como siempre que te puedo decir, excelente tu columna , cuando te vienes a trabajar con nosotras, cuantos dirigentes como tu necesitamos para luchar realmente por una paticipacion , y una real democracia, no la que nos pintan ahora los politicos y que nosotros tan tontamente creimos y dejamos que se nos pasen a llevar nuestros derechos y tambien tener la sabiduria de elegir bien para despues no estar quejandonos ahora es la oportunida de hacer esos cambios, y como bien tu lo dices tenemos que exigir ser escuchado y que nuestras necesidades tengan respuestas, amigo sigue en la lucha asi como nostras aca tambien lo hacemos, y sigue defendiendo los pp ya que consideramos que por lo menos es un mecanismo en donde la comunidad participa y decide.
Interesante tema Don
Interesante tema Don Roberto, sobre todo cuando muchos nos definimos como "apóliticos", la mayoría dicen: "no estar ni ahí con la misma", y sin embargo, todos la ejercimos a diario, en la reunión del colegio de los niños, en una agrupación social o incluso en el trabajo, y fué aplicada desde el principio de los tiempos como el juego de poder y dominación que le permite a la sociedad la organización y jerarquización.
Todos opinamos, todos planteamos ideas y nos gusta que nuestra opinión sea valorada o a lo menos tomada en cuenta, a mi parecer la politica no representa un problema, el problema está en la jerarquización, en la que interviene por supuesto el pueblo, por qué somos nosotros mismos quiénes elegimos al presidente del curso, al lider social o al alcalde y me pregunto si estamos seguros en manos de quién estamos poniendo nuestro futuro...
Es mucho lo podemos estar haciendo por nuestra sociedad, sin embargo, si elegimos mal y después no somos escuchados y se nos da con la puerta en la nariz...¿para que nos quejamos?
Estimado Roberto, como
Estimado Roberto, como siempre, sigues siendo el mensajero de los que no tenemos tu habilidad para las letras. La voz de los sin voz, dirían algunos. La Participación ciudadana, sigue siendo un anhelo utópico, pero ya sabes que todos los dirigentes somos un poco locos; es esa locura las que no hace seguir soñando que alguna vez si formaremos parte importante de las decisiones que impactaran directamente a todos los vecinos de nuestra comuna. En que participo? en mi junta de vecinos, en mi mesa territorial ( la 6), en el consejo de Desarrollo territorial, en el consejo de salud del consultorio norte ( cuando he podido) en... me falta tiempo y plata para seguir participando en otras instancias; pero cuando puedo, ahí estoy.