De la Plaza de Esclavos a la Casa Blanca
Hace unos meses escribí una carta pública a Barak Obama, cuando ganó las primarias del Partido Demócrata y se perfilaba como el futuro presidente de los Estados Unidos. Por Gabriel Rodríguez
Foto/ jmtimages
Hoy lo que parecía un sueño es una realidad. Un afroamericano asume la conducción del país más poderoso del mundo.
Hace menos de 150 años los africanos eran cazados como animales en Africa y transportados en barcos de esclavos hasta las plazas de los Estados Unidos para trabajar toda la vida en los ingenios algodoneros. Solo la mitad sobrevivía a la crueldad de los esclavistas. El racismo norteamericano creó hospitales para negros, buses para negros, bares para negros. Cuando los primeros hombres de color ingresaron a las Universidades por los años sesenta tuvieron que ser protegidos por la policía.
Hay quienes negarán que este cambio signifique algo. Para quienes ven la historia como una suma de cambios radicales y dramáticos lo más probable es que no signifique nada. Conocemos sus frases: “de cualquier color representa el imperialismo…”. Para los conservadores y nostálgicos de Pinochet Obama será catalogado de populista y cuasi terrorista.
Lo cierto es que la historia avanza gradualmente y lo que ha pasado en los Estados Unidos es un gran paso hacia el futuro. Obama encarna la tolerancia, la diversidad, la esperanza de un país y un mundo más inclusivo para los pobres y los marginados.
En medio de la crisis económica y de legitimidad política, Obama deberá enfrentar duros desafíos. Son los momentos en que la historia da un giro. Sin odio, sin violencia, Obama trae nuevos aires a un mundo cansado de políticas radicales de derecha o izquierda, de dictaduras, de terrorismo, de secuestros, de hambre, de marginación, de discriminaciones.
Esperemos que las esperanzas depositadas se cumplan y el mundo sea mañana un poco mejor que hoy.
Hoy lo que parecía un sueño es una realidad. Un afroamericano asume la conducción del país más poderoso del mundo.
Hace menos de 150 años los africanos eran cazados como animales en Africa y transportados en barcos de esclavos hasta las plazas de los Estados Unidos para trabajar toda la vida en los ingenios algodoneros. Solo la mitad sobrevivía a la crueldad de los esclavistas. El racismo norteamericano creó hospitales para negros, buses para negros, bares para negros. Cuando los primeros hombres de color ingresaron a las Universidades por los años sesenta tuvieron que ser protegidos por la policía.
Hay quienes negarán que este cambio signifique algo. Para quienes ven la historia como una suma de cambios radicales y dramáticos lo más probable es que no signifique nada. Conocemos sus frases: “de cualquier color representa el imperialismo…”. Para los conservadores y nostálgicos de Pinochet Obama será catalogado de populista y cuasi terrorista.
Lo cierto es que la historia avanza gradualmente y lo que ha pasado en los Estados Unidos es un gran paso hacia el futuro. Obama encarna la tolerancia, la diversidad, la esperanza de un país y un mundo más inclusivo para los pobres y los marginados.
En medio de la crisis económica y de legitimidad política, Obama deberá enfrentar duros desafíos. Son los momentos en que la historia da un giro. Sin odio, sin violencia, Obama trae nuevos aires a un mundo cansado de políticas radicales de derecha o izquierda, de dictaduras, de terrorismo, de secuestros, de hambre, de marginación, de discriminaciones.
Esperemos que las esperanzas depositadas se cumplan y el mundo sea mañana un poco mejor que hoy.
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.



El color de la piel no es
El color de la piel no es garantîa de democracia.
Cômo se explica que Colin Powell y Condoleza Rice apoyan la polîtica guerrerista de Bush?
Barack Obama es una esperanza de cambio pero no podemos adelantarnos a la historia. Lo mâs sensato es ver si realmente es capaz de cumplir con las promesas electorales. Tampoco podemos omitir el poder de los clanes econômicos que no permanecerân inmôviles si sus intereses se ven afectados.