Democracia Cristiana: Impulsar los cambios desde adentro
Había muchas opciones, pero la consecuencia me aconsejó asumir el desafío de una vicepresidencia de la DC; para hacer los cambios desde adentro. Por Marcelo Trivelli
El sábado 13 de diciembre se desarrolló la Junta Nacional de la Democracia Cristiana. Fue ahí, donde se proclamó como candidato presidencial del partido a Eduardo Frei Ruiz-Tagle y se eligió un nueva mesa.
Debo decir que sentí impotencia y un poco de rabia, porque más allá del resultado, quería profundamente plantear al partido y al país, los desafíos, que a mi juicio, tenemos por delante como nación. Como dijo Juan Pablo II “se trata no sólo de aliviar las necesidades más graves mediante acciones individuales y esporádicas, sino de poner de relieve las raíces del mal”.
Es necesaria una nueva carta fundamental que sea concebida mediante una asamblea constituyente. No basta con seguir haciendo reformas a la Constitución, tenemos que hacernos cargo de las raíces del mal, que son los enclaves autoritarios y económicos que aún permanecen en nuestra carta fundamental. La legitimidad constitucional nace de un gran consenso democrático.
Debemos quitarle el rango constitucional al modelo económico, para hacerle las correcciones necesarias y ponerlo al servicio de la persona humana. Concebir un modelo de desarrollo sustentable, lograr una participación ciudadana real y efectiva, terminar con la exclusión en política y abordar de manera decisiva las inmorales desigualdades que existen en nuestra sociedad.
Estas son algunos de los planteamientos que tenía preparado -y que representaban el sentir de muchos chilenos con los que compartí a lo largo de este año y medio-. Me fue imposible hacerlo.
En política uno puede ganar o perder, en eso consiste la democracia, pero lo que no puede seguir sucediendo, es que no exista un la posibilidad de discutir ideas y conocer las reglas del juego con anticipación.
Cuando un partido político es incapaz darse reglas del juego estables que den garantías a todos, se fomenta la creación de múltiples grupos que pugnan por acceder el poder. Sin reglas del juego claras, la única posibilidad de las minorías es transformarse en “francotiradores” de quienes ostentan el poder. Es la historia de las luchas internas que han hecho que la DC pierda más de un millón de votos en la última década.
Al parecer tocamos fondo y fue Juan Carlos Latorre, actual presidente, quien me ofreció integrarme a una mesa amplia de la DC con el fin de colaborar en los aspectos que estimara relevante para un nuevo comienzo del partido. Acepté el desafío y, junto a muchos que sostienen la misma visión, asumimos el compromiso de proponer, en el más breve plazo un proceso para reinstitucionalizar el partido. Estatutos democráticos que deben facilitar la conducción de las mayorías y la protección y expresión de las minorías. Solo así podremos concentrarnos en dar respuesta política a los desafíos que nos imponen nuestros valores y principios.
Había muchas opciones, pero la consecuencia me aconsejó asumir el desafío de una vicepresidencia de la DC; para hacer los cambios desde adentro.
Debo decir que sentí impotencia y un poco de rabia, porque más allá del resultado, quería profundamente plantear al partido y al país, los desafíos, que a mi juicio, tenemos por delante como nación. Como dijo Juan Pablo II “se trata no sólo de aliviar las necesidades más graves mediante acciones individuales y esporádicas, sino de poner de relieve las raíces del mal”.
Es necesaria una nueva carta fundamental que sea concebida mediante una asamblea constituyente. No basta con seguir haciendo reformas a la Constitución, tenemos que hacernos cargo de las raíces del mal, que son los enclaves autoritarios y económicos que aún permanecen en nuestra carta fundamental. La legitimidad constitucional nace de un gran consenso democrático.
Debemos quitarle el rango constitucional al modelo económico, para hacerle las correcciones necesarias y ponerlo al servicio de la persona humana. Concebir un modelo de desarrollo sustentable, lograr una participación ciudadana real y efectiva, terminar con la exclusión en política y abordar de manera decisiva las inmorales desigualdades que existen en nuestra sociedad.
Estas son algunos de los planteamientos que tenía preparado -y que representaban el sentir de muchos chilenos con los que compartí a lo largo de este año y medio-. Me fue imposible hacerlo.
En política uno puede ganar o perder, en eso consiste la democracia, pero lo que no puede seguir sucediendo, es que no exista un la posibilidad de discutir ideas y conocer las reglas del juego con anticipación.
Cuando un partido político es incapaz darse reglas del juego estables que den garantías a todos, se fomenta la creación de múltiples grupos que pugnan por acceder el poder. Sin reglas del juego claras, la única posibilidad de las minorías es transformarse en “francotiradores” de quienes ostentan el poder. Es la historia de las luchas internas que han hecho que la DC pierda más de un millón de votos en la última década.
Al parecer tocamos fondo y fue Juan Carlos Latorre, actual presidente, quien me ofreció integrarme a una mesa amplia de la DC con el fin de colaborar en los aspectos que estimara relevante para un nuevo comienzo del partido. Acepté el desafío y, junto a muchos que sostienen la misma visión, asumimos el compromiso de proponer, en el más breve plazo un proceso para reinstitucionalizar el partido. Estatutos democráticos que deben facilitar la conducción de las mayorías y la protección y expresión de las minorías. Solo así podremos concentrarnos en dar respuesta política a los desafíos que nos imponen nuestros valores y principios.
Había muchas opciones, pero la consecuencia me aconsejó asumir el desafío de una vicepresidencia de la DC; para hacer los cambios desde adentro.
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Comparto en un 100 % lo
Comparto en un 100 % lo expresado D. Américo Mondaca Daza, Estudiante de Derecho de la UST y lo hago por varias razones, en primer lugar, soy hijo y sobrino de fundadores de la Falange Nacional en Talca y Constitución, quienes le dieron el orígen a la DC., además milito en el PDC del año 1963 y actualmente he sido reelecto como Concejal de mi ciudad. Además a lo largo de mi vida he trabajo en varias instituciones sociales en donde siempre he tenido consecuencia y acción concreta, por ello creo firmemente en nuestra
doctrina y en la luz que nos dieron nuestros líderes
fundacionales, como también en los procesos de transformación que CHILE ha tenido a partir del
ex- Presidente de la República D. Eduardo Frei Montal-
va (q.e.p.d.)
Concejal DC reelecto por Talca.
Hace varios años que la DC
Hace varios años que la DC perdió su Norte, la brújula se le disparó. Solo la codicia, la ambición y las peleas internas de los distintos grupos que se han disputado el liderazgo, han conseguido ser hoy un partido político errático. Tanto es así, que en estas últimas elecciones Municipales, fueron capaces por ?omisión? ser parte del contubernio del partido Comunista.( Y dicen que la DC es de principios Cristianos).
El pueblo los está castigando.
Ya es tarde Señores DC para reaccionar. El pueblo Chileno, creo que ya se está dando cuenta del papelón que están haciendo. Recurren a las mismas personas y dinastías de siempre.
El país necesita RENOVARSE y dejar paso a nuevos líderes, con nuevas idead y proyectos.
No gastados y repetitivos discursos que no convencen a nadie, pues ya conocemos al Sr. Frei.
No más de lo mismo. Es necesaria y urgente la alternancia en el Poder.
Desde siempre me he
Desde siempre me he considerado una persona DC, aunque no soy un militante comulgo con sus principios y planteamientos.
Creo que la DC, debe retornar a sus origenes, volver su mirada que tuvieron aquellos hombres como Frei Montalva, Garretón, Orrego, Tomic, Castillo Velasco, Valdés, entre otros... es tiempo de tomar denuevo la filosofía humanista cristiana y lo planteado por Maritain y tantos otros en donde se cimenta el ser de la DC.
A mi juicio, el mayor problema que hoy tiene la DC, más allá de las rencillas internas y la busqueda de poder que muchos camaradas tienen, es haberse alejado del pueblo. En el minuto en que la DC se olvido de la Doctrina Social de la Iglesia, de las bases, de participar en las diversas organizaciones sociales locales, se desvirtuó definitivamente.
Hoy, es el tiempo propicio para convertir estos dias aciagos en días en donde volverá a "brillar el sol de nuestra joventud". Los nuevos timoneles DC, deberán dar un fuerte impulso a las bases, adentrarse en la vida universitaria, en los centros de impulsión social y civica.
Pero, ¿qué es lo que van a mostrar en esos ambientes las personas DC? Simplemente, mostrarán una cosa esencial, que por lo demás es aquella que el país espera la CONSECUENCIA y el TESTIMONIO de vida.
SER DC ES SER NO SÓLO UNA PERSONA INSERTA EN POLITICA, SINO ES SER UN CRISTIANO EN POLITICA.
Se ha proclamado al camarada FREI RUIZ TAGLE como candidato a la presidencia de la República por el partido. Debemos todos los que creemos en el humanismo cristiano luchar para que sea el nuevo mandatario que Chile necesita en el bicentenario. Al país hace tiempo le hace falta un Presidente DC.
Ahora que pronto se vienen las elecciones parlamentarias y presidenciales, la DC esta llamada a salir al encuentro de la sociedad que busca caminos verdaderos y claros para desarrollarse, con igualdad, fraternidad y equidad. Todo esto, claro esta debe ser desde la mirada de un seguidor de Jesucristo. Ya basta de dejar nuestros principios ocultos y nuestro pensamiento acallado por no tener problemas con los demás partidos, ya sea de la Concertación o de la Alianza. Reitero, Chile necesita una DC consecuente, que de hasta la vida, por aquello en que cree. Esté es el único camino para recuperar la votación perdida y reencantar el alma de los chilenos, con la fuerza de los fundadores que tanto apoyo Mons. Manuel Larraín, Obispo de Talca (1938-1966).
Espero que esta reflexión sirva para hacernos pensar, en un partido y un chile mejor.
Sr. Marcelo Trivelli, si esta visión de partido es la que la nueva mesa del Partido tiene, cuente conmigo para hacer más grande a la DC. Si gusta, agradecería me contestará ya sea a través de un mail o en este Diario Ciudadano.
Atte.,
Américo Mondaca Daza
Estudiante de Derecho UST
para el señor Americo Mondaca
para el señor Americo Mondaca Daza,,no deberias poner a reflexionar a las personas,,,,reflexiona tu,,,porque un ser tan malo, y diabolico como tu,,que se esconde detras de la iglesia para hacerle daño a las persona,,ese que eres tu,,es quien debe ponerse reflexionar,,,chile y el mundo entero esta cada dia peor,,por seres tan desprecianbles como usted señor,