EDITORIAL: Estado y Medios "En Chile hay espacio para todos"
La deuda de la democracia con los medios de comunicación se dibuja en un Estado que no entiende que un país se construye entre todos. Un Estado miope, que deposita huevos, lucas y promesas en una sola canasta. Por Gerardo Espíndola
¿Los nuevos medios reemplazarán a la prensa tradicional? Mi respuesta es no. Pues estoy seguro, que en Chile hay espacio para todos, incluso en el mundo de la media. Pero sí creo y observo, que el periodismo participativo está llevando a los medios clásicos a una reinvención de sus posturas; obligándolas a abrir no solo puertas, sino que también portones en la inclusión de las prácticas de este nuevo periodismo y las tecnologías que lo posibilitan.
Entonces; reemplazar, no, reinventar, sí y oxigenar también. En efecto, hoy los nuevos medios de comunicación, que nacen al alero del periodismo participativo o de la web 2.0; han permitido que nuestro país vea un florecer de prensa independiente, situación única que Chile no conocía desde este regreso a la democracia.
Pero pese al buen horizonte que se dibuja, aún existen elementos que no colaboran con este renacimiento de la prensa en Chile. Concentración de medios que continúa y el apoyo del estado para esta mala práctica. Y me amparo en una frase del último informe de Reporteros Sin Fronteras en relación a Chile, “la prensa chilena se caracteriza también por una excesiva concentración de medios, en manos de los dos principales grupos de comunicación, Copesa y El Mercurio”.
Y es que esta crítica no es de ahora, sino que es una recurrencia de nuestros años de historia en las últimas dos décadas. Motivo de ello, el año 2006 la Cámara de Diputados formó una Comisión Especial Investigadora del avisaje del estado. Se investigaron los años 2004 y 2005, cuyos resultados resulta una vergüenza para cualquier sociedad que se crea madura.
Veamos. En los años investigados, el Estado (cuya coalición gobernante se mantiene y solo se observan cambios en algunas municipalidades, donde asumen independientes o partidos sin representación parlamentaria) destinó un 77% de su publicidad a las empresas El Mercurio (48%) y Copesa (29%).
Caray’ que me impacta ver estos números, sobre todo al observar que solo el año 2005 el gasto en publicidad en prensa escrita superó los 4 mil millones de pesos.
¡Caramba! Y lo peor es que no hay simetría en el gasto realizado, con los resultados ofrecidos. Cito textual el informe y los gastos realizados “que no tiene relación con las ventas ni con el número de lectores de este medio”.
Qué pensar entonces, solo ver en cómo nos mordemos la lengua. Sobre todo cuando el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, antofagastino por cierto, en el lanzamiento de CNN Chile, halaga a los nuevos medios que se abren en Chile y el interés del Gobierno en seguir potenciando la apertura de nuevos espacios de comunicación.
... mmmm. Me permito dudar.
Antofagasta no cambia y en el paisaje se dibuja un Chile similar, más bien homogéneo, con una televisión más diversa, pero con algunos medios escritos que han intentado florecer pero que el agua no les alcanzó.
Ahora bien, hay algunas acciones del Gobierno, como el Fondo de Medios. Bien, pero no son suficientes, pues no se detienen en la solución del problema, sino que se transforma en un subsidio eventual. Un salvavidas que surgió en auxilio de las radios regionales que morían frente al satélite y sus clientes que se escurrían poco a poco.
Pero insisto, esa acción no es suficiente. ¡Y menos hoy!
En suma. Hoy hay más alternativas. Radios que son portales en la web, medios digitales que crecen, blog que escriben desde sus tribunas, revistas alternativas y que entre todas van dibujando un nuevo escenario en el mundo del avisaje. Entonces lo que falta hoy, se llama voluntad y visión, no tanto desde el mundo privado, que está dando un giro a este nuevo escenario, que descubre posibilidades y que se atreve a innovar; sino más bien la voluntad del mundo público, del estado en todos sus colores, incluso más allá de los del arcoiris, voluntad de hacer acción de sus palabras y de visión de entender que hoy las comunicaciones cambian, de que innovar es posible y que en Chile hay espacio para todos.
Entonces; reemplazar, no, reinventar, sí y oxigenar también. En efecto, hoy los nuevos medios de comunicación, que nacen al alero del periodismo participativo o de la web 2.0; han permitido que nuestro país vea un florecer de prensa independiente, situación única que Chile no conocía desde este regreso a la democracia.
Pero pese al buen horizonte que se dibuja, aún existen elementos que no colaboran con este renacimiento de la prensa en Chile. Concentración de medios que continúa y el apoyo del estado para esta mala práctica. Y me amparo en una frase del último informe de Reporteros Sin Fronteras en relación a Chile, “la prensa chilena se caracteriza también por una excesiva concentración de medios, en manos de los dos principales grupos de comunicación, Copesa y El Mercurio”.
Y es que esta crítica no es de ahora, sino que es una recurrencia de nuestros años de historia en las últimas dos décadas. Motivo de ello, el año 2006 la Cámara de Diputados formó una Comisión Especial Investigadora del avisaje del estado. Se investigaron los años 2004 y 2005, cuyos resultados resulta una vergüenza para cualquier sociedad que se crea madura.
Veamos. En los años investigados, el Estado (cuya coalición gobernante se mantiene y solo se observan cambios en algunas municipalidades, donde asumen independientes o partidos sin representación parlamentaria) destinó un 77% de su publicidad a las empresas El Mercurio (48%) y Copesa (29%).
Caray’ que me impacta ver estos números, sobre todo al observar que solo el año 2005 el gasto en publicidad en prensa escrita superó los 4 mil millones de pesos.
¡Caramba! Y lo peor es que no hay simetría en el gasto realizado, con los resultados ofrecidos. Cito textual el informe y los gastos realizados “que no tiene relación con las ventas ni con el número de lectores de este medio”.
Qué pensar entonces, solo ver en cómo nos mordemos la lengua. Sobre todo cuando el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, antofagastino por cierto, en el lanzamiento de CNN Chile, halaga a los nuevos medios que se abren en Chile y el interés del Gobierno en seguir potenciando la apertura de nuevos espacios de comunicación.
... mmmm. Me permito dudar.
Antofagasta no cambia y en el paisaje se dibuja un Chile similar, más bien homogéneo, con una televisión más diversa, pero con algunos medios escritos que han intentado florecer pero que el agua no les alcanzó.
Ahora bien, hay algunas acciones del Gobierno, como el Fondo de Medios. Bien, pero no son suficientes, pues no se detienen en la solución del problema, sino que se transforma en un subsidio eventual. Un salvavidas que surgió en auxilio de las radios regionales que morían frente al satélite y sus clientes que se escurrían poco a poco.
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