El triunfo de Piñera y el Fin de la Transición
La derecha chilena vuelve democráticamente al poder después de 51 años, oportunidad en que alcanzó la primera magistratura con un candidato independiente.
La derecha chilena vuelve democráticamente al poder después de 51 años, oportunidad en que alcanzó la primera magistratura con un candidato independiente.
Ello constituye algo más que una derrota a una coalición exitosa que detentó La Moneda por los 20 últimos años, y que por ese carácter concita aún el apoyo del 48 por ciento del electorado chileno.
No. Se trata que el triunfo logrado impecablemente el domingo recién pasado –asumido por todos los chilenos con una naturalidad tan propia de una democracia madura- supera significativamente el estigma que la derecha sólo podía alcanzar la Casa de Toesca por la vía de golpes de estado.
Pero hay más. Tal victoria, en mayor o menor medida, pone término a la transición, si es que alguno creía que seguía vigente.
Tal proceso eleccionario ha prestigiado a Chile. La prolijidad y rapidez de los escrutinios, así como la actitud de ambos candidatos, coaliciones, e iniciativa integradora del gobierno, una vez conocida la voluntad popular, constituyen un ejemplo digno de emular.
Ahora sólo cabe por parte de todos los chilenos, hacer votos porque la gestión del nuevo Presidente de la República sea plena de éxitos y alcancemos las anheladas metas de desarrollo que el país se ha propuesto y que se encuentran ya a la vista.
La derecha tiene gente capaz y fuerza política suficiente en el Congreso y municipalidades para hacerlo bien. Y tendrán una oposición madura, sólo si logra superar positivamente la gran encrucijada: se refunda o se divide.
Efectivamente, tendrá que demostrar que si en el pasado los unió la conquista y consolidación de la democracia, en ella misma debe nutrirse para re inventarse con nuevos liderazgos, estrategias, y “modos de hacer las cosas”.
Tendrá que aprender a hacer oposición en democracia.
Ello es un proceso incremental y complejo. Debe alejarse de una buena vez de los personalismos partidarios que sólo alienta “operaciones” y el “control” en beneficio propio y de algunos poderes fácticos internos y externos a cada colectividad. Es decir, la solución no va por el “camino propio” individual ni institucional.
Cierto, ha culminado –y de ello no parece haber dos opiniones- un ciclo exitoso de gobiernos de la “Concertación de Partidos por la Democracia” y que producto del desgaste de dos décadas de positivas transformaciones no logró traducir adecuadamente tales cambios a la ciudadanía, renovar liderazgos ni desarrollar suficiente un capital social que se equilibrara ante la maquinaria partidaria.
Ello fue advertido en estas columnas en años pasados.
Indudablemente, éste es el momento de resolver la encrucijada. Y vaya que la Concertación sabe hacerlo pues si bien tiene trayectoria, valores y compromiso de país, ha demostrado la capacidad de superar situación complejísimas y la virtud de reinventarse sin perder su identidad.
Indudablemente, superará este trance en que el descontrol y la indisciplina de algunos, el desmedido afán hegemónico de otros, y la autocomplacencia de la mayoría, condujo a la al debilitamiento del sentido unitario de poder Concertación. En suma, a la fracturar su “animus societatis”.
Se abre un nuevo ciclo en nuestra patria, es de esperar que sea fecundo y que los errores que se criticaron a la coalición más exitosa de la historia de Chile, no sean reeditados por quienes asumirán la primera magistratura en éste pequeño país, en este lejano rincón del mundo.
Ello constituye algo más que una derrota a una coalición exitosa que detentó La Moneda por los 20 últimos años, y que por ese carácter concita aún el apoyo del 48 por ciento del electorado chileno.
No. Se trata que el triunfo logrado impecablemente el domingo recién pasado –asumido por todos los chilenos con una naturalidad tan propia de una democracia madura- supera significativamente el estigma que la derecha sólo podía alcanzar la Casa de Toesca por la vía de golpes de estado.
Pero hay más. Tal victoria, en mayor o menor medida, pone término a la transición, si es que alguno creía que seguía vigente.
Tal proceso eleccionario ha prestigiado a Chile. La prolijidad y rapidez de los escrutinios, así como la actitud de ambos candidatos, coaliciones, e iniciativa integradora del gobierno, una vez conocida la voluntad popular, constituyen un ejemplo digno de emular.
Ahora sólo cabe por parte de todos los chilenos, hacer votos porque la gestión del nuevo Presidente de la República sea plena de éxitos y alcancemos las anheladas metas de desarrollo que el país se ha propuesto y que se encuentran ya a la vista.
La derecha tiene gente capaz y fuerza política suficiente en el Congreso y municipalidades para hacerlo bien. Y tendrán una oposición madura, sólo si logra superar positivamente la gran encrucijada: se refunda o se divide.
Efectivamente, tendrá que demostrar que si en el pasado los unió la conquista y consolidación de la democracia, en ella misma debe nutrirse para re inventarse con nuevos liderazgos, estrategias, y “modos de hacer las cosas”.
Tendrá que aprender a hacer oposición en democracia.
Ello es un proceso incremental y complejo. Debe alejarse de una buena vez de los personalismos partidarios que sólo alienta “operaciones” y el “control” en beneficio propio y de algunos poderes fácticos internos y externos a cada colectividad. Es decir, la solución no va por el “camino propio” individual ni institucional.
Cierto, ha culminado –y de ello no parece haber dos opiniones- un ciclo exitoso de gobiernos de la “Concertación de Partidos por la Democracia” y que producto del desgaste de dos décadas de positivas transformaciones no logró traducir adecuadamente tales cambios a la ciudadanía, renovar liderazgos ni desarrollar suficiente un capital social que se equilibrara ante la maquinaria partidaria.
Ello fue advertido en estas columnas en años pasados.
Indudablemente, éste es el momento de resolver la encrucijada. Y vaya que la Concertación sabe hacerlo pues si bien tiene trayectoria, valores y compromiso de país, ha demostrado la capacidad de superar situación complejísimas y la virtud de reinventarse sin perder su identidad.
Indudablemente, superará este trance en que el descontrol y la indisciplina de algunos, el desmedido afán hegemónico de otros, y la autocomplacencia de la mayoría, condujo a la al debilitamiento del sentido unitario de poder Concertación. En suma, a la fracturar su “animus societatis”.
Se abre un nuevo ciclo en nuestra patria, es de esperar que sea fecundo y que los errores que se criticaron a la coalición más exitosa de la historia de Chile, no sean reeditados por quienes asumirán la primera magistratura en éste pequeño país, en este lejano rincón del mundo.
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JAJAJAJAJAJAJAJA........LAS
JAJAJAJAJAJAJAJA........LAS MEJORES INTENCIONES PARA ROBAR.....
Este nuevo gobierno me
Este nuevo gobierno me parece que tiene las mejores ideas y planes ,para un Chile mejor,a veces es bueno mirar desde otro angulo los diversos aspectos que requieren vision futura.
Sr Jose Capillan, creo que
Sr Jose Capillan, creo que su comentario de que Carabineros sea una policía militar, por su nombre debe ser con algo de Mapuche, el comportamiento esta a la altura de quien genera al actitud de Carabineros y no estoy hablando de derechos, los derechos se alejan y se pelean en otras instancia, no a piedras, no robando, no quemando, al contrario,creo que al perder ciertas atribuciones Carabineros a perdido un poco sus accionar respecto de los delincuentes, desde que tienen que los detenidos tienen derechos, las personas de bien han perdido el suyo.
Cristian: Talvez tu tengas
Cristian: Talvez tu tengas razon que no todo es nuevo pero que da para comentario da, yo creo que de lo malo hay que recuperar lo mejor, (no hay parentesco que yo sepa.) de lo que el corresponsal a escrito ya que detras de esto siempre se esta pidiendo o insinuando algo por ejemplo cuando se dice que se espera una partisipacion positiva de parte de el 48% que voto en contra es por alguna razon, por mi parte creo que cada persona que participa en una eleccion lo hace de manera responsable, lo que los obliga de alguna manera a asumir como tales un rol en la vida politica economica y social del pais de acuerdo a la constitucion y en general la gente vota con la idea de que el candidato va a cumplir con las promesas que se hisieron durante la campana electoral, hoy todos conocemos los resultados y pienso que el 52% mas el 48% de los votantes estaran de acuerdo por que el proximo govierno cumpla lo prometido en el respeto de las leyes y la costitucion vigentes, como podemos constatar al parecer todo tendria que asumirse en un ambiente politico responsable y de buenas maneras como a sido la actitud asumida por la senora Presidenta y sus ministros, no esta demas de decir que una de las cosas importantes en lo immediato y en beneficio de el futuro de el pais es una reforma de la ley electoral que pueda ayudar a reenforzar el estado democratico en Chile.
Romedil. Paris Francia.
No se puede decir tan
No se puede decir tan ligeramente que la transicion ha terminado...aun vivimos en una democracia tutelada, con un binominal que le sigue siendo cómodo a muchos y muchas, y donde carabineros parace una policia militar (leer informes internacionales) entre tantas otras.
...no se que nuevo hay en
...no se que nuevo hay en este reportaje...Es un resumen...del resumen de lo que ya se ha dicho. No me da para comentario