Hospitales de Haiti carecen de morfina y analgésicos para amputados y heridos
Los hospitales de Haití carecen de productos esenciales, incluso de morfina y analgésicos, para las decenas de personas que a diario deben sufrir una amputación, así como para los heridos por el reciente terremoto, expresó un portavoz de la ONU.
En Puerto Príncipe se realizan entre 40 y 50 amputaciones diarias, sin que los pacientes reciban ningún medicamento para calmar el dolor una vez pasado el efecto de la anestesia.
La portavoz de la Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA), Elizabeth Byrs, reveló que las 18 instalaciones hospitalarias que funcionan en Puerto Príncipe realizan entre 40 y 50 amputaciones diarias, sin que los pacientes reciban posteriormente medicamentos para calmar el dolor.
Por otra parte, indicó que no hay problemas de seguridad graves en Puerto Príncipe, sino más bien incidentes menores aislados, sobre todo cuando una gran multitud se agolpa alrededor de un punto de distribución de alimentos.
Una de las tareas principales de las fuerzas de la ONU, de EE.UU. y de la Policía haitiana, es justamente el resguardo de los convoyes durante su recorrido y durante el reparto de la ayuda.
La ONU distribuyó el jueves 458.000 raciones y otras 70.000 fueron repartidas por otras entidades, frente a más de un millón de personas que viven en las calles.
A todo esto se suma otro problema de grandes proporciones: la necesidad inmediata de alojar a las víctimas en campamentos que muy probablemente no soportarán la temporada de lluvias y huracanes que se aproxima.
“Tenemos que actuar rápido y actualmente los responsables de la ONU evalúan cuál es la mejor solución porque sabemos que no se puede instalar a la gente en los cobijos temporales”, manifestó Byrs. Recordó que una de las lecciones del “tsunami” de 2004 fue que esa opción al final es un gasto inútil de recursos.
A ese respecto, el portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Jean-Philippe Chuazy, expresó que, ante la urgencia, se planea instalar campamentos de un máximo de 10.000 a 15.000 personas, con la idea de trasladarlas posteriormente a alojamientos más sólidos.
“Hay que utilizar viviendas prefabricadas que soportan al menos un huracán”, indicó Byrs. Otras opciones que se barajan son evaluar el estado de los edificios que quedaron en pie para ver si la gente puede instalarse en ellos y apoyar a familias cuyas casas no se derrumbaron y que podrían recibir a una familia adicional bajo su techo.
Fuentes:-
La Segunda
EFE
La portavoz de la Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA), Elizabeth Byrs, reveló que las 18 instalaciones hospitalarias que funcionan en Puerto Príncipe realizan entre 40 y 50 amputaciones diarias, sin que los pacientes reciban posteriormente medicamentos para calmar el dolor.
Por otra parte, indicó que no hay problemas de seguridad graves en Puerto Príncipe, sino más bien incidentes menores aislados, sobre todo cuando una gran multitud se agolpa alrededor de un punto de distribución de alimentos.
Una de las tareas principales de las fuerzas de la ONU, de EE.UU. y de la Policía haitiana, es justamente el resguardo de los convoyes durante su recorrido y durante el reparto de la ayuda.
La ONU distribuyó el jueves 458.000 raciones y otras 70.000 fueron repartidas por otras entidades, frente a más de un millón de personas que viven en las calles.
A todo esto se suma otro problema de grandes proporciones: la necesidad inmediata de alojar a las víctimas en campamentos que muy probablemente no soportarán la temporada de lluvias y huracanes que se aproxima.
“Tenemos que actuar rápido y actualmente los responsables de la ONU evalúan cuál es la mejor solución porque sabemos que no se puede instalar a la gente en los cobijos temporales”, manifestó Byrs. Recordó que una de las lecciones del “tsunami” de 2004 fue que esa opción al final es un gasto inútil de recursos.
A ese respecto, el portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Jean-Philippe Chuazy, expresó que, ante la urgencia, se planea instalar campamentos de un máximo de 10.000 a 15.000 personas, con la idea de trasladarlas posteriormente a alojamientos más sólidos.
“Hay que utilizar viviendas prefabricadas que soportan al menos un huracán”, indicó Byrs. Otras opciones que se barajan son evaluar el estado de los edificios que quedaron en pie para ver si la gente puede instalarse en ellos y apoyar a familias cuyas casas no se derrumbaron y que podrían recibir a una familia adicional bajo su techo.
Fuentes:-
La Segunda
EFE
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