Mirko Macari, La Nación y el error político del Gobierno
Asusta la capacidad de algunos para destruir o glorificar a quien sea a fin de obtener, proteger o ampliar lo que se desea. Por Matías Carrozzi.
Ante todo me gustaría declarar que no conozco personalmente a don Mirko Macari, sólo tengo la fortuna (y la desgracia la mayoría de la veces) de leerlo y escucharlo una vez por semana en su columna radial, por lo que las siguientes palabras sólo podrán ser malinterpretadas si es que usted es de aquellas personas que acostumbra tragar (sin masticar) las cuñas y comunicados que nuestra fecunda curia política suele regalar a los medios de comunicación.
Dicho esto, les propongo por primera vez, solicitar a la UDI y especialmente el Senador Jovino Novoa pida disculpas públicas por el berrinche y daño que le ocasionaron, no sólo al periodista, sino también al Presidente de la República, una ministro y al Gobierno en general al inventar una historia repleta de conspiraciones y vericuetos políticos incompletos muy difícil de contrarrestar ante la opinión pública, ojo, con el sólo propósito de ampliar su cuota de poder al interior del Gobierno.
Sin siquiera entrar a detallar el por qué creo que vetar a Macari fue un enorme error político, quisiera que miremos con un poco más de simpatía los hechos.
El Directorio del diario, presidido por Daniel Platovsky (RN), tomó la decisión de proponer al Presidente Piñera, a través de la Ministra Ena Von Baer (ministerio al que le compete el asunto), que se designe a Mirko como director del diario. Es cierto, no fue la primera opción y menos podríamos decir que goza del cariño de los correligionarios, pero hasta ese minuto nadie podía negar que el personaje de voz gastada (tía tute) es un profesional con una trayectoria y competencias más que suficientes para conducir el proyecto de modernización del diario estatal.
Hasta aquí todo bien, pero...
Leí asombrado que la UDI se había enterado de la decisión por la red social Twitter y que ni bien los mensajes llegaban a los celulares, de inmediato comenzó la operación “si te he visto no me acuerdo”. Tengo que confesar que no creí posible que el correo de la brujas electrónico fuera capaz de provocar semejantes reacciones ni que su propagación fuera tan veloz, eso hasta que, a modo de experimento lúdico, la mañana del jueves (29 de mayo) creé una cuenta con el nombre de la ex Presidente Michelle Bachelet (@m_bachelet). En sólo 30 minutos ya tenía 500 seguidores y la noticia de que por fin la ex mandataria estaba en línea recorrió radios, canales de televisión, redes sociales y comentarios de connotados periodistas y analistas políticos. Al comprobar que, efectivamente, la red Twitter es capaz de generar tal repercusión en tan poco tiempo, cerré la cuenta y me quedé pensando (con temor) que el público cree cualquier cosa, más si se les presenta de manera fugaz y seductora.
Los llamados telefónicos comenzaron y las pataletas de Jovino lograron que el Senador Coloma, presidente de la UDI, pidiera explicaciones, muy al estilo gremialista., es decir, con filtración a los medios de comunicación. La impúdica estrategia, hábilmente ejecutada hay que decir, no sólo logró que una ministro fuera personalmente a dar esas explicaciones a sus oficinas, sino también montar un espectáculo tal que el Presidente Piñera no pudo evitar ceder y hechar pie atrás a una decisión que sólo 6 horas antes contaba con su venia y la unanimidad de los responsables del área, dando una pésima señal de liderazgo. La frase que escuché fue: ¿Quién manda?.
En fin, la UDI (Jovino) consiguió lo que quería y por supuesto nadie reparó en que lo dicho por el gremialismo para justificar el veto a Macari carecía de fundamento. No sólo porque el periodista ni siquiera trabajaba en la Revista Plan B para cuando estalló el caso Spiniak, sino porque jamás fue un actor relevante mientras trabajó ahí, siendo las verdaderas cabezas de dicha publicación los periodistas Alejandra Matus y Julio César Rodríguez. Asimismo, mal podría achacársele a Macari más responsabilidad que a otros periodistas, por cuanto mientras estuvo en La Nación Domingo, cubrió la noticia al igual que los demás medios informativos.
El nombre de Macari ya llevaba tiempo compitiendo con otros profesionales. Por lo que el error de la UDI fue indignarse porque no se les consultó. Argumento que se cae de infantil al considerar que en el directorio del diario está el hijo del Senador Hernán Larraín y la Ministra Magdalena Matte, además de Gonzalo Müller, todos de la UDI y la Cristina Bitar, otrora jefa de campaña de Joaquín Lavín. ¿Realmente creen que alguien se puede tragar aquello de que no sabían?. Si es así, por favor, llámenme a la brevedad para cotizarles un auditoria. Urgente.
Insisto, no conozco e incluso hasta, desde el punto de vista político, me aburre el señor Macari, pero quise compartir esto con ustedes a propósito de lo peligroso (y tristemente efectivo) que resulta manipular las cosas sin tener el más mínimo respeto por los demás. Asusta la capacidad de algunos para destruir o glorificar a quien sea a fin de obtener, proteger o ampliar lo que se desea. Aún a precio de arruinar la reputación de un tercero.
Dicho esto, les propongo por primera vez, solicitar a la UDI y especialmente el Senador Jovino Novoa pida disculpas públicas por el berrinche y daño que le ocasionaron, no sólo al periodista, sino también al Presidente de la República, una ministro y al Gobierno en general al inventar una historia repleta de conspiraciones y vericuetos políticos incompletos muy difícil de contrarrestar ante la opinión pública, ojo, con el sólo propósito de ampliar su cuota de poder al interior del Gobierno.
Sin siquiera entrar a detallar el por qué creo que vetar a Macari fue un enorme error político, quisiera que miremos con un poco más de simpatía los hechos.
El Directorio del diario, presidido por Daniel Platovsky (RN), tomó la decisión de proponer al Presidente Piñera, a través de la Ministra Ena Von Baer (ministerio al que le compete el asunto), que se designe a Mirko como director del diario. Es cierto, no fue la primera opción y menos podríamos decir que goza del cariño de los correligionarios, pero hasta ese minuto nadie podía negar que el personaje de voz gastada (tía tute) es un profesional con una trayectoria y competencias más que suficientes para conducir el proyecto de modernización del diario estatal.
Hasta aquí todo bien, pero...
Leí asombrado que la UDI se había enterado de la decisión por la red social Twitter y que ni bien los mensajes llegaban a los celulares, de inmediato comenzó la operación “si te he visto no me acuerdo”. Tengo que confesar que no creí posible que el correo de la brujas electrónico fuera capaz de provocar semejantes reacciones ni que su propagación fuera tan veloz, eso hasta que, a modo de experimento lúdico, la mañana del jueves (29 de mayo) creé una cuenta con el nombre de la ex Presidente Michelle Bachelet (@m_bachelet). En sólo 30 minutos ya tenía 500 seguidores y la noticia de que por fin la ex mandataria estaba en línea recorrió radios, canales de televisión, redes sociales y comentarios de connotados periodistas y analistas políticos. Al comprobar que, efectivamente, la red Twitter es capaz de generar tal repercusión en tan poco tiempo, cerré la cuenta y me quedé pensando (con temor) que el público cree cualquier cosa, más si se les presenta de manera fugaz y seductora.
Los llamados telefónicos comenzaron y las pataletas de Jovino lograron que el Senador Coloma, presidente de la UDI, pidiera explicaciones, muy al estilo gremialista., es decir, con filtración a los medios de comunicación. La impúdica estrategia, hábilmente ejecutada hay que decir, no sólo logró que una ministro fuera personalmente a dar esas explicaciones a sus oficinas, sino también montar un espectáculo tal que el Presidente Piñera no pudo evitar ceder y hechar pie atrás a una decisión que sólo 6 horas antes contaba con su venia y la unanimidad de los responsables del área, dando una pésima señal de liderazgo. La frase que escuché fue: ¿Quién manda?.
En fin, la UDI (Jovino) consiguió lo que quería y por supuesto nadie reparó en que lo dicho por el gremialismo para justificar el veto a Macari carecía de fundamento. No sólo porque el periodista ni siquiera trabajaba en la Revista Plan B para cuando estalló el caso Spiniak, sino porque jamás fue un actor relevante mientras trabajó ahí, siendo las verdaderas cabezas de dicha publicación los periodistas Alejandra Matus y Julio César Rodríguez. Asimismo, mal podría achacársele a Macari más responsabilidad que a otros periodistas, por cuanto mientras estuvo en La Nación Domingo, cubrió la noticia al igual que los demás medios informativos.
El nombre de Macari ya llevaba tiempo compitiendo con otros profesionales. Por lo que el error de la UDI fue indignarse porque no se les consultó. Argumento que se cae de infantil al considerar que en el directorio del diario está el hijo del Senador Hernán Larraín y la Ministra Magdalena Matte, además de Gonzalo Müller, todos de la UDI y la Cristina Bitar, otrora jefa de campaña de Joaquín Lavín. ¿Realmente creen que alguien se puede tragar aquello de que no sabían?. Si es así, por favor, llámenme a la brevedad para cotizarles un auditoria. Urgente.
Insisto, no conozco e incluso hasta, desde el punto de vista político, me aburre el señor Macari, pero quise compartir esto con ustedes a propósito de lo peligroso (y tristemente efectivo) que resulta manipular las cosas sin tener el más mínimo respeto por los demás. Asusta la capacidad de algunos para destruir o glorificar a quien sea a fin de obtener, proteger o ampliar lo que se desea. Aún a precio de arruinar la reputación de un tercero.
Foto: Facebook Mirko Macari
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La prensa es el 4to poder,
La prensa es el 4to poder, buscan tener un control total de la prensa sin contrapeso, eso es muy malo para todos.
Fue malo durante la dictadura, es malo en Venezuela, en Cuba, en israel en irak y en la quebrada del ají
algo extraño, demasiado
algo extraño, demasiado extraño ha pasado... comparto la opinión de Matías Carrozzi, leo su nota y a medidad que avanzo siento una rara sensación de miedo, por coincidir con quien coincido, y de esperanza (será que finalmente Matías vió la luz???) porque comentaristas pro Chile inc. se comiencen a alejar del estilo de los gerentes... asusta ¿verdad?
finalmente respiro con alivio veo el comentario de don Juan Pita y cocuerdo plenamente con él... sí señor, todo vuelve e su cauce normal... pobre Matías; ahora no sé si te pasaste de ingenuo o te quisiste pasar de ingenioso, probablemente lo último, que si no, ya hubieras escrito sobre la versión gobierno ausente y reconstrucción estilo S.A. que ha instalado S.E.
"Leí asombrado que la UDI
"Leí asombrado que la UDI "....
Nada que no hubieramos advertido una y mil veces, y que tantos ilusos como el mismo que suscribe la nota se dedicaron a negar.
No les parece curioso la falta de una nota a la muerte del tío permamente? No habrán hecho otra llamadita los mismos que iban a tomar once al reducto? Los mismos que salían en su defensa recién iniciada la causa? Los mismos que hoy intentan dar lecciones de moral y buenas costumbres, y que dejan "anonadado" al corresponsal que comienza a darse cuenta dónde fue a parar su voto.