Educación Chilena: Su hora más difícil
Dicho sin eufemismos, la educación chilena pública va en caída libre. Ya no se trata de malos resultados en los alumnos, sino que, además, se une a deficiente formación de los profesores. Por Jaime González.
Dicho sin eufemismos, la educación chilena pública va en caída libre. Ya no se trata de malos resultados en los alumnos, sino que, además, se une a deficiente formación de los profesores. Un reciente examen efectuado a alumnos de pedagogía, reveló un inquietante resultado. Estamos, al parecer, en un túnel donde no se ve luz al final.
La crisis no es de ahora, ni de los gobiernos de la Concertación ni del régimen militar. Estimamos que se inició cuando se le quitó el valor humanista al proceso formativo para transformarlo en una especie de capacitación técnica con derroteros definidos. Por el hombre no es un ente programable, sino que tiene múltiples aptitudes que no siempre calzan en los cartabones programáticos.
Entonces, los que cuadraron en ese esquema, fueron aventajados, los que no tuvieron opción, fracasaron.
Ahora bien, el profesor de hoy, sin lugar a dudas, no es el maestro de hace cuarenta años: el antiguo Instituto Pedagógico formó profesionales de gran integridad: el profesor de castellano tenía una biblioteca en su casa y dedicaba dos o tres horas tras su jornada a incrementar su formación, igual cosa sucedía con el de Historia, Matemáticas o Ciencias. Difícil me resulta no evocar a mi profesor de filosofía del Liceo de Linares don Gerardo Aravena Rivas, cuya solvencia, dicción, uso del idioma y profundos conocimientos nos hacían seguir absortos sus clases.
Pero vino luego la titulaciòn de días sábados, con clases a distancia, cursos rápidos y otras formas expeditas, pero no sustentables, de formar profesores. No me imagino a un paciente operándose con un medicó así formado, pero sí se entrega la educación de sus hijos a este profesional.
Por razones de mis labores he podido leer cartas de directivos, tanto de escuelas, como de dirigentes del magisterio y asombra el mal uso de los verbos, la falta de sintaxis o el pésimo uso de la puntuación. Ello, si bien puede otorgarse en las aulas universitarias, requiere de un proceso diario de ejercicio. Una excelente encuesta sería conocer, casi primariamente, cuántos profesores tienen una biblioteca en su casa, cuáles escriben sobre temas de su competencia, quiénes hacen labor de investigación sobre sus asignaturas.
Pero, sin lugar a dudas, que existe el profesor de excelencia, aquel que reúne con creces y solvencia las condiciones de auténtico educador, pero tras él no ésta el sistema, sino que su propio esfuerzo. Sin embargo ese docente es el que es rápidamente captado por el sistema privado, donde van los alumnos de mejor nivel y tienen un proceso formativo óptimo que les permiten ser los líderes del mañana, en sus respectivas áreas.
La razón no es económica. Si se comparan los millones de dólares que dedica el Ministerio de Educación a realizar su función, con lo invertido en el sector particular, puede verse que los montos son equitativos. En consecuencia, podemos tener todos (y no sólo algunos) colegíos de excelencia, si se acometen las reformas verdaderamente valientes que se requieren.
Pero ello significa, en primer lugar, rigurosas pruebas de selección y exigente puntaje para los postulantes a pedagogía, una implementación a todos (y no sólo a los establecimientos de categoría) del más moderno equipamiento pedagógico, y tercero, dejar a la vera del camino, vía jubilación o retiro anticipado a los que, dicho con claridad, no sirven para desempeñar la fundamental labor de enseñar.
La crisis no es de ahora, ni de los gobiernos de la Concertación ni del régimen militar. Estimamos que se inició cuando se le quitó el valor humanista al proceso formativo para transformarlo en una especie de capacitación técnica con derroteros definidos. Por el hombre no es un ente programable, sino que tiene múltiples aptitudes que no siempre calzan en los cartabones programáticos.
Entonces, los que cuadraron en ese esquema, fueron aventajados, los que no tuvieron opción, fracasaron.
Ahora bien, el profesor de hoy, sin lugar a dudas, no es el maestro de hace cuarenta años: el antiguo Instituto Pedagógico formó profesionales de gran integridad: el profesor de castellano tenía una biblioteca en su casa y dedicaba dos o tres horas tras su jornada a incrementar su formación, igual cosa sucedía con el de Historia, Matemáticas o Ciencias. Difícil me resulta no evocar a mi profesor de filosofía del Liceo de Linares don Gerardo Aravena Rivas, cuya solvencia, dicción, uso del idioma y profundos conocimientos nos hacían seguir absortos sus clases.
Pero vino luego la titulaciòn de días sábados, con clases a distancia, cursos rápidos y otras formas expeditas, pero no sustentables, de formar profesores. No me imagino a un paciente operándose con un medicó así formado, pero sí se entrega la educación de sus hijos a este profesional.
Por razones de mis labores he podido leer cartas de directivos, tanto de escuelas, como de dirigentes del magisterio y asombra el mal uso de los verbos, la falta de sintaxis o el pésimo uso de la puntuación. Ello, si bien puede otorgarse en las aulas universitarias, requiere de un proceso diario de ejercicio. Una excelente encuesta sería conocer, casi primariamente, cuántos profesores tienen una biblioteca en su casa, cuáles escriben sobre temas de su competencia, quiénes hacen labor de investigación sobre sus asignaturas.
Pero, sin lugar a dudas, que existe el profesor de excelencia, aquel que reúne con creces y solvencia las condiciones de auténtico educador, pero tras él no ésta el sistema, sino que su propio esfuerzo. Sin embargo ese docente es el que es rápidamente captado por el sistema privado, donde van los alumnos de mejor nivel y tienen un proceso formativo óptimo que les permiten ser los líderes del mañana, en sus respectivas áreas.
La razón no es económica. Si se comparan los millones de dólares que dedica el Ministerio de Educación a realizar su función, con lo invertido en el sector particular, puede verse que los montos son equitativos. En consecuencia, podemos tener todos (y no sólo algunos) colegíos de excelencia, si se acometen las reformas verdaderamente valientes que se requieren.
Pero ello significa, en primer lugar, rigurosas pruebas de selección y exigente puntaje para los postulantes a pedagogía, una implementación a todos (y no sólo a los establecimientos de categoría) del más moderno equipamiento pedagógico, y tercero, dejar a la vera del camino, vía jubilación o retiro anticipado a los que, dicho con claridad, no sirven para desempeñar la fundamental labor de enseñar.
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Si los jovenes no cuentan
Si los jovenes no cuentan con vocaciones honestas y bien definidas es porque sus mayores bienen arrastrando multi-falencias desde años .
Hoy el libertinage llamado democracia los ampara ya que ante cualquier acto de sus vidas, estos jovenes deciden por influjos y coaccion de amiguetes, la calle, el carrete y sistema altamente delictual .
Quien estudia para un dia llegar a ser mas educado que intermediario logrero ? .
Oficios inteligentes ya no hay, solo cultura domesticada : abogados, notarios, contadores sobran, pero : ciencias, tecnologias e innovasiones y creatividad inteligente ; las parvas de universidades plus-aranceladas no enseñan .
No tenemos verguenzas propias ni quien nos indiquen el peligro de importar mas chucherias que tecnologias inteligentes para exportar alto valor agregado ; total con fritanguerias, chupilca y cervezas lo pasamos caballo .
si bien concuerdo con
si bien concuerdo con algunas críticas sobre el gremio docenteme pregunto hasta que punto seguiremos sin ponerle el punto a la labor de padres y apoderados o a los mismos educandos, yo pasé por un muy buen colegio (el Integrado oriente y central de los 80') con profesores de muy alto nivel y con un proyecto educativo exigente... pero ustedes creen que mis viejos hubieran aceptado que me fugara de clases, o me hubiesen defendido si se me ocurriera faltarle el respeto a algún Profe (más de alguno se lo podría merecer), la respuesta es simple... NUNCA.
menos aún pensar que podríamos movilizarnos para tener menos horas de clase (horario de 8:15 a 13:15 y 14:30 a 18:15) y eso que en mi colegio el centro de alumnos se elegía de modo democrático y no se practicaba la represión tan propia de esa época, lamentablemente, hoy ese mismo colegio no dá los mismos frutos.
mientras no le metamos mano al sistema em todos sus niveles la cosa seguirá sin caminar, con profesores mal preparados y mal pagados, con pésima infraestructura pública, con padres y apoderados que no cumplen su rol y con jóvenes más preocupados de capear y hacer trampas que de prepararse, como si al final los más dañados no fueran ellos mismos.
La educación particular,
La educación particular, así como van las cosas, será el destino final de la formación chilena.
Además, los hijos de los Alcaldes y Concejales y de las autoridades educacionales, es decir, los que administran la educación pública, ¿Dónde educan a sus hijos?, EN LA ENSEÑANZA PARTICULAR.
Finalmente: si el Sr. Valenzuela tiene hijos, ¿dónde los educa?
Los magros resultados de la
Los magros resultados de la Prueba Inicia han escandalizado a nuestras autoridades..Pero de qué nos sombramos? .Jóvenes que desde su primer día de Sala Cuna hasta su Egreso de Cuarto Medio y su paso por alguna Universidad, recibieron una pésima Educación, deberían tener buenos resultados?..Si jamás fueron educados y estimulados a pensar, a ser asertivos, empáticos, curiosos, buscadores del saber, etc., deberían rendir una buena prueba ?.Si recibieron su educación superior en Universidades de dudosa calidad, con Profesores mal preparados, los resultados deberían haber sido mejores?.Son esos jóvenes los responsables de haber saturado el país con Universidades cuyo único fin es el lucro en ese cruel negocio llamado Educación?.Por qué deberían haber rendido bien en Lenguaje si ni siquiera nuestras autoridades saben expresarse bien en público?.Por qué exigir buenos resultados, si estudiar Pedagogía tiene como único requisito no haber quedado en otra carrera
A eso agréguele
A eso agréguele Alcaldes,Jefes Daem que no tienen idea de educacion y los apitutados politicos que pululan de escuela en escuela sin hacer un aporte positivo.
Por que deja fuera de su
Por que deja fuera de su analisis a la cada vez mas mala educacion pagada?