A las súper Hermanas, les debemos un reconocimiento
En España se reconoce y ayuda a la obra de la Congregación de "Las Hermanas del Buen Samaritano". Incluso hay una plaza con nombre. Pero, ¿Qué pasa en nuestro país?
Escuche el comentario que realizó el día 16 de mayo en la mañana don Boris Aliste, en Radio Alfaomega. Comparto con él que debemos sentir alegría y verguenza.
Los hechos: En su comentario, don Boris daba cuenta de haber recibido la copia de un oficio venido desde España, donde el municipio del Ayuntamiento de Loja había resuelto por el pleno de la corporación dar el nombre de "Hermanas del Buen Samaritano" a una plaza pública recién construida, en homenaje y reconocimiento a la obra social que, en beneficio de los enfermos y ancianos, realiza esta "congregación de religiosas chilenas" (molinenses debieramos decir) en la región de España donde se encuentra Loja.
Agregaba en su comentario que el municipio de Loja financia para la obra los gastos de gas, electricidad, telefóno, etc; en compensación al trabajo extraodinario que realizan las religiosas.
Hasta aquí la alegría, dijo en su comentario. Viene la verguenza. Verguenza, porque como bien se sabe, la Obra de la Hermanas del Buen Samaritano tiene su origen y su casa matriz en Molina. Allí atiende en su casa-hospital a más de 200 ancianos, pobres, indigentes y abandonados, a quienes lo necesitan, en condiciones realmante admirables por la higiene, comodidad, calidad de atención, experiencia extraordinaria en enfermos terminales y las dosis de amor y vocación que hacen la diferencia.
Allí está esa casa grande curando las heridas, alimentando y acogiendo a centenares de enfermos 24 horas al día, 365 días al año sin la colaboración del Estado Chileno, tal cual lo escucha (lo lee en este caso). Cero peso de colaboración del Gobierno de Chile, cero peso de colaboración de los municipios de la provincia de Curicó. Pero que aportan, claro, aportan enfermos que derivan hasta El Buen Samaritano por gestión de las asistentes sociales; asistentes sociales que no encuentran otra salida que pedir ayuda a la Madre fundadora de la Congregación que tiene la debilidad de pensar que en su casa todos caben.
Caben los enfermos, caben los centenares de pobres que semana a semana reciben alimentos de manos de las religiosas, caben los millares de niños, adultos y ancianos que cada navidad reciben juguetes, vestuario y comida para revivir el milagro navideño.
Así es esta contradicción de alegría y verguenza. En tierras lejanas se reconoce, valora, premia y ayuda materialmente a esta obra chilena. Sin embargo aquí, en su tierra de origen sólo recibe la ayuda de unos cuantos socios y colaboradores que con su aporte mitigan, en pequeña parte, la enorme cantidad de recursos que diaramente necesitan para atender a los pobres y a los enfermos con la dignidad que toda persona merece.
Seguiremos esperando que nuestras autoridades tenga la capacidad de ver, valorar y asumir que allí en Molina les espera un compromiso con la Obra del Buen Samaritano.
Como dije inicialmente, comparto el comentario y no termino de entender cómo es posible que estemos tan lejos y seamos tan indiferente a una realidad muy nuestra que nos grita aquí y los ecos de sus gritos sólo tengan respuestas de tierras tan lejanas.
Los hechos: En su comentario, don Boris daba cuenta de haber recibido la copia de un oficio venido desde España, donde el municipio del Ayuntamiento de Loja había resuelto por el pleno de la corporación dar el nombre de "Hermanas del Buen Samaritano" a una plaza pública recién construida, en homenaje y reconocimiento a la obra social que, en beneficio de los enfermos y ancianos, realiza esta "congregación de religiosas chilenas" (molinenses debieramos decir) en la región de España donde se encuentra Loja.
Agregaba en su comentario que el municipio de Loja financia para la obra los gastos de gas, electricidad, telefóno, etc; en compensación al trabajo extraodinario que realizan las religiosas.
Hasta aquí la alegría, dijo en su comentario. Viene la verguenza. Verguenza, porque como bien se sabe, la Obra de la Hermanas del Buen Samaritano tiene su origen y su casa matriz en Molina. Allí atiende en su casa-hospital a más de 200 ancianos, pobres, indigentes y abandonados, a quienes lo necesitan, en condiciones realmante admirables por la higiene, comodidad, calidad de atención, experiencia extraordinaria en enfermos terminales y las dosis de amor y vocación que hacen la diferencia.
Allí está esa casa grande curando las heridas, alimentando y acogiendo a centenares de enfermos 24 horas al día, 365 días al año sin la colaboración del Estado Chileno, tal cual lo escucha (lo lee en este caso). Cero peso de colaboración del Gobierno de Chile, cero peso de colaboración de los municipios de la provincia de Curicó. Pero que aportan, claro, aportan enfermos que derivan hasta El Buen Samaritano por gestión de las asistentes sociales; asistentes sociales que no encuentran otra salida que pedir ayuda a la Madre fundadora de la Congregación que tiene la debilidad de pensar que en su casa todos caben.
Caben los enfermos, caben los centenares de pobres que semana a semana reciben alimentos de manos de las religiosas, caben los millares de niños, adultos y ancianos que cada navidad reciben juguetes, vestuario y comida para revivir el milagro navideño.
Así es esta contradicción de alegría y verguenza. En tierras lejanas se reconoce, valora, premia y ayuda materialmente a esta obra chilena. Sin embargo aquí, en su tierra de origen sólo recibe la ayuda de unos cuantos socios y colaboradores que con su aporte mitigan, en pequeña parte, la enorme cantidad de recursos que diaramente necesitan para atender a los pobres y a los enfermos con la dignidad que toda persona merece.
Seguiremos esperando que nuestras autoridades tenga la capacidad de ver, valorar y asumir que allí en Molina les espera un compromiso con la Obra del Buen Samaritano.
Como dije inicialmente, comparto el comentario y no termino de entender cómo es posible que estemos tan lejos y seamos tan indiferente a una realidad muy nuestra que nos grita aquí y los ecos de sus gritos sólo tengan respuestas de tierras tan lejanas.
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todos los hogares de
todos los hogares de ancianos debieran ser administrados por monjitas para que reciban una atención y alimentación digna y saludable como ellos se merecen, por que eso es lo que necesitan no solo oraciones como algunas personas piensan
Me parece extraordinario que
Me parece extraordinario que existan personas como estas religiosas que lo dan todo a combio de nada, y que hagan de este un lugar donde a todas estas personas se les hace la vida mas facil y llevadera. Como cristiano doy las gracias de que aun existan personas como estas., se tambien que personas asi solo pavimentan su camino al cielo.