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2006-09-22 08:00:00
Valiente, irreverente, objetiva, gran periodista y escritora, Oriana Fallaci tuvo esa especial cualidad de hacer que las palabras de los hombres y mujeres que entrevistó perduraran en el tiempo.
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Escrito por Oscar Pino Silva
__________Uno de los libros que marcó mi adolescencia fue “Entrevista con la Historia”. Gracias a él no sólo pude comprender parte de la historia mundial de la segunda mitad del siglo XX, sino que también conocer a una mujer excepcional.
Valiente, irreverente, objetiva, gran periodista y escritora, Oriana Fallaci tuvo esa especial cualidad de hacer que las palabras de los hombres y mujeres que entrevistó perduraran en el tiempo, e incluso en su momento no estuvieran exentas de polémica y conflicto. Un ejemplo ello fue aquella entrevista efectuada en Karachi al presidente Pakistaní Ali Bhutto, de dramáticas consecuencias. Sus respuestas ocasionaron la suspensión de un tratado de Paz que debía firmar Bhutto con la entonces primer ministro de la India Indira Gadhi. La periodista no cedió a los ruegos del Pakistaní, quien le pedía dijera que la entrevista era inventada por ella y con ello salvar la vida de seiscientos millones de personas.
Los grandes de una época Kissinger, Golda Meir, Yasser Arafat e Indira Gandhi, entre otros, estuvieron frente a ella. Memorable fue el final de la entrevista al supersticioso emperador de Etiopia Hailé Selassié, quien se vanagloriaba que su dinastía descendía de la misma reina de Saba y Salomón, pero frente a la pregunta "¿Cómo mira Hailé Selassie, a la muerte?", acabó la conversación exclamando lleno de temor "¡quien es esta mujer! ¿de donde viene? ¿Qué quiere de mí?" y sin más la echó.
Lo que las amenazas de grupos islámicos no pudieron, lo hizo el cáncer, que se llevó a los 77 años a Oriana Fallaci y como Selassie nos podemos preguntar "¿qué quería esta mujer?". Sólo me surge una respuesta: que actuáramos como hombres, que pensáramos, que no nos dejemos engañar.
En este siglo XXI en que nos ha tocado estar insertos, se vive la historia en el instante mismo de su devenir y somos testigos directos de ella y sin embargo, los hombres estamos cada vez más castrados en nuestras capacidades intelectuales por los mismos medios de comunicación, quienes nos llenan de farándula y nos llevan a preocuparnos de la cosa menor. No pensamos en los hechos que ocurren. Si lo hiciéramos podríamos darnos cuenta que quienes detentan nuestros destinos no son mejores que nosotros, ni más fuertes, ni más iluminados, sino que son sólo hombres respecto de quienes “hay momentos en la vida en los que callar se convierte en una culpa y hablar en una obligación”.
Conciente de este deber civil, de éste desafío moral, Fallaci ocupó los últimos años de su vida en denunciar, con la valentía que la caracterizó, la descristianización de Occidente, “Occidente ya no siente amor por si mismo. En su propia historia solo ve lo que es deplorable y destructivo, mientras no ve lo que es grande y puro”, decía a The wall Street Journal en mayo de 2006.
Por eso no es de extrañar que esta atea cristiana (como le gustaba definirse) se identificara con la defensa de los valores de Occidente que hace Benedicto XVI: “me siento menos sola cuando leo libros de Ratzinger”, señalaba en la misma entrevista, y no es mera coincidencia que recién entronizado el nuevo Papa fuera la Fallaci la primera visita privada, quien luego de la cita señaló: “Fue una reunión entre espíritus libres”; “tengo confianza en Ratzinger. Es un gran pensador y es un hombre que cree en la razón. Defiende los valores occidentales cuando dice que es como si Europa ya no se quisiera así misma. El clama por Europa, sermonea a Europa. Somos aliados en ese aspecto. El lo hace en forma delicada y cortés mientras que yo lo hago brutalmente.”
Oriana Fallaci, que hizo que tantos poderosos dejaran registrado en las páginas de sus entrevistas lo que muchas veces querían callar, no nos silenció su gran preocupación por los valores de Occidente, y nos deja como legado sus palabras en la citada entrevista a The wall Street Journal: “en el momento en el que abandonas tus principios y tus valores estas muerto; tu civilización esta muerta, tu sociedad está muerta. Y punto".
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3 Comentarios
Sebastian Flores:
Publicado en: Viernes 22 de Septiembre 2006 03:53:37 PM
Me encantó tu nota!! FelicitacionesEminencio:
Publicado en: Jueves 28 de Septiembre 2006 04:21:03 PM
Me parece que el legado de Fallaci es tan contradictorio como su propia carrera. Defensora de la "vida" y líder en campañas anti aborto, no tuvo el menor remilgo para hablar pestes de los inmigrantes en Europa (La fuerza de la razón); así, el vínculo con Raztinger es esperable.oriana mendoza:
Publicado en: Jueves 15 de Mayo 2008 10:13:45 PM
me confieso gran admiradora de falacci !! mis padres me nombraron en su honor!! su sentido critico de la vida y su valentia es un ejemplo a seguir!!Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.
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