¿Cómo transformarse en millonario en este sistema?
Algunas indicaciones para no caer en los vicios de la sociedad actual
En primer lugar habría que partir por algunas premisas importantes a considerar en este asunto. Por ejemplo, debemos tener claro y grabado en nuestro cerebro que en el sistema imperante actualmente en Chile (Neoliberal con disfraz) “NADIE va a hacer nada por nosotros por cuenta propia, sin querer algo a cambio”. Me refiero específicamente, al comercio, la Banca, los vendedores, los sistemas financieros en general, etc. Por ello, cuando a uno le ofrecen cualquier cosa, es por que esta persona o institución quiere sacar provecho de nosotros, así que, ahí es donde debemos producir nuestros anticuerpos (mentalmente).
Teniendo claro esto y siempre presente, habremos dado el primer paso. Cuando hablamos de personas nos referimos a desconocidos, o sea aquellos que no tendrían motivo alguno para ser tan dadivosos o caritativos con nuestra persona y que no es muy difícil reconocerlos, por lo locuaces y simpáticos que se nos muestran.
Considerando lo antes dicho, aclararemos algunas distorsiones idiomáticas que favorecen a los embaucadores. Por ejemplo ¿Qué debería entenderse, cuando uno entra a algún comercio (MALL o Gran Tienda) y le reciben con la típica frasecita, ¿en qué te puedo ayudar? Frase inconclusa, para mi gusto, con la que subliminalmente lo están convenciendo que a uno “lo quieren ayudar”, lo cual se ve muy bien, pero la realidad es que esta frasecita la repiten como robot a todos los clientes para amortiguarlos (atontarlos) desde la entrada y para luego asestar el golpe con el ofrecimiento del producto que le quieren “meter”.
Pues bien, para salvarse de este embauque uno tiene que estar preparado mentalmente (crear anticuerpos) sabiendo que esta frasecita no la dicen completa y le falta “…para que caigas en nuestras fauces”. De esta manera, tendríamos gran parte de la batalla a nuestro favor, ya que nuestra mente estaría más alerta y relajada para decidir si es necesaria, o no, la compra, sin quedar con el “cargo de conciencia” de ser mal agradecido con alguien que nos quiere ayudar.
Así como esa frasecita, también tenemos la palabra préstamo (que significa: ceder por cierto tiempo una cosa, con obligación de devolver) y que utilizan mucho los bancos e instituciones financieras, pero no con la finalidad que por definición tiene ésta, sino que para disfrazar la realidad, ya que lo real es que ellos “arriendan” (hacen negocio) con el dinero, pero si lo dijeran así, muchas personas no les agradecerían, poco menos que de rodillas, cuando les aceptan el “préstamo”, aunque son los bancos los que deberían agradecer a los clientes que les están “arrendando” un bien (dinero) que ellos tienen gracias a otros clientes lo depositan. Cabe agregar, que como cualquier actividad humana, arrendar dinero a desconocidos, también tiene riesgos, pero estas instituciones poseen las herramientas legales necesarias que los favorecen, ya sea con las hipotecas, avales o seguros. En resumen, cara ganan ellos y sello pierden los clientes.
Por otro lado, tenemos estos llamados telefónicos de diferentes empresas ofreciendo rebajas, premios, tarjetas de crédito, programas de salud etc. Pues bien, el antídoto para esta patología es simplemente saber qué hacer cuando a uno lo llaman. Como dice el dicho popular “el interesado es el que llama” y no el que recibe el llamado, como tratan de convencernos. Teniendo esto presente, uno puede interrogar tranquilamente al interlocutor con preguntas como las siguientes ¿Por qué usted me quiere ayudar? si no me conoce y no es amigo mío,(existen excepciones de gente que en forma ANÓNIMA ayuda al prójimo sin conocerlo ni ser amigo ni esperar algo a cambio), o ¿Por qué si es tan bueno el producto que me ofrece no espera que vaya yo a rogarlo para que me reserve uno? Si hacen este ejercicio verán como uno los desarma completamente y no es raro que corten rápido, pero nos hemos salvado así de otra de las triquiñuelas del sistema para mantenernos pobres por mucho tiempo y esclavizados de su semántica.
Haciéndole honor al título de este documento, cabría agregar que, para realmente lograr salir del círculo de la pobreza lo primero y más importante es “no ser ambicioso” (patológico). En segundo lugar, tener claro que todo toma su tiempo en la naturaleza, de la cual formamos parte, y por tal motivo debemos sacarnos de la cabeza la “inmediatez” que impera en este sistema , o sea eso de querer tener todo rápido y con el mínimo esfuerzo, ya que es eso precisamente lo que explotan los embaucadores. En tercer lugar, dejar de lado el “no querer ser menos que el vecino”, porque cuando pensamos así compramos cualquier cosa (aunque no nos sirva para nada) sólo fin de ser más que nuestro vecino, o para sentirnos y demostrar que “nos cambió el pelaje”, en otras oportunidades nos cambiamos de barrio, con la misma finalidad, aunque sea en desmedro del presupuesto familiar.
Algo preocupante, es que para poder seguir este ritmo, nos armamos de “tarjetas de crédito”. El sistema nos provee de éstas para que así creamos (engañadamente) que somos dueños de una “varita mágica”, pero que pasado algunos meses, vemos con gran decepción e impotencia, que nuestro presupuesto día a día se pone más estrecho por culpa de la varita mágica, llegando incluso, a obligarnos a obtener más tarjetas para poder pagar, la impagable deuda, de la primera y así sucesivamente hasta tener un verdadero arsenal de éstas y sin ver posibilidad alguna de librarse de esta esclavitud en que nosotros mismos nos hemos metido, por nuestra ignorancia o ambición patológica.
Lo expuesto anteriormente sólo son, algunas de las herramientas que debemos tener presentes en este sistema imperante y ponerlas en práctica para romper el círculo vicioso de la pobreza. Pero, para poder usarlas es imprescindible, tener un trabajo estable, o una entrada de dinero de alguna actividad independiente que sea lícita y honesta, y que nos permita practicar lo esencial en todo esto que es: el AHORRO. Cabe agregar, que el tener una profesión u oficio ayuda mucho en lograr este fin.
El objetivo de este trabajo, es entregar algunas herramientas, a los usuarios de este sistema, para así poder equilibrar en cierta medida, la gran brecha entre los beneficiados y nosotros como usuarios. Mientras los primeros se han profesionalizado en su proceder, con investigaciones y estudios en: Merchandising, Psicología del cliente, Técnicas de venta, Estudios Sociológicos, Idiosincrasia Nacional, Televentas, Publicidad, y ahora último el Neuro-Marketing; los segundos, o sea nosotros, nada sabemos de cómo defendernos del profesionalismo con que nos embaucan.
No olvidemos, que por muy deshumanizado que sea este sistema al cual me he referido, igual existen personas humanitarias, bondadosas, atentas, amables, caritativas y dadivosas de verdad -aquí en Chile, al menos- con las que es rico y gratificante compartir.
Por último, nunca deberíamos olvidar que nuestra vida en el planeta no debe basarse únicamente en acumular y acumular dinero, ya que esto nos privaría en gran medida, de lo agradable que es compartirlo y disfrutarlo, en forma austera y sencilla con los que queremos.
Luis Monasterio Opazo
Ingeniero U de C
lmonasterio@accionecologica.cl
Teniendo claro esto y siempre presente, habremos dado el primer paso. Cuando hablamos de personas nos referimos a desconocidos, o sea aquellos que no tendrían motivo alguno para ser tan dadivosos o caritativos con nuestra persona y que no es muy difícil reconocerlos, por lo locuaces y simpáticos que se nos muestran.
Considerando lo antes dicho, aclararemos algunas distorsiones idiomáticas que favorecen a los embaucadores. Por ejemplo ¿Qué debería entenderse, cuando uno entra a algún comercio (MALL o Gran Tienda) y le reciben con la típica frasecita, ¿en qué te puedo ayudar? Frase inconclusa, para mi gusto, con la que subliminalmente lo están convenciendo que a uno “lo quieren ayudar”, lo cual se ve muy bien, pero la realidad es que esta frasecita la repiten como robot a todos los clientes para amortiguarlos (atontarlos) desde la entrada y para luego asestar el golpe con el ofrecimiento del producto que le quieren “meter”.
Pues bien, para salvarse de este embauque uno tiene que estar preparado mentalmente (crear anticuerpos) sabiendo que esta frasecita no la dicen completa y le falta “…para que caigas en nuestras fauces”. De esta manera, tendríamos gran parte de la batalla a nuestro favor, ya que nuestra mente estaría más alerta y relajada para decidir si es necesaria, o no, la compra, sin quedar con el “cargo de conciencia” de ser mal agradecido con alguien que nos quiere ayudar.
Así como esa frasecita, también tenemos la palabra préstamo (que significa: ceder por cierto tiempo una cosa, con obligación de devolver) y que utilizan mucho los bancos e instituciones financieras, pero no con la finalidad que por definición tiene ésta, sino que para disfrazar la realidad, ya que lo real es que ellos “arriendan” (hacen negocio) con el dinero, pero si lo dijeran así, muchas personas no les agradecerían, poco menos que de rodillas, cuando les aceptan el “préstamo”, aunque son los bancos los que deberían agradecer a los clientes que les están “arrendando” un bien (dinero) que ellos tienen gracias a otros clientes lo depositan. Cabe agregar, que como cualquier actividad humana, arrendar dinero a desconocidos, también tiene riesgos, pero estas instituciones poseen las herramientas legales necesarias que los favorecen, ya sea con las hipotecas, avales o seguros. En resumen, cara ganan ellos y sello pierden los clientes.
Por otro lado, tenemos estos llamados telefónicos de diferentes empresas ofreciendo rebajas, premios, tarjetas de crédito, programas de salud etc. Pues bien, el antídoto para esta patología es simplemente saber qué hacer cuando a uno lo llaman. Como dice el dicho popular “el interesado es el que llama” y no el que recibe el llamado, como tratan de convencernos. Teniendo esto presente, uno puede interrogar tranquilamente al interlocutor con preguntas como las siguientes ¿Por qué usted me quiere ayudar? si no me conoce y no es amigo mío,(existen excepciones de gente que en forma ANÓNIMA ayuda al prójimo sin conocerlo ni ser amigo ni esperar algo a cambio), o ¿Por qué si es tan bueno el producto que me ofrece no espera que vaya yo a rogarlo para que me reserve uno? Si hacen este ejercicio verán como uno los desarma completamente y no es raro que corten rápido, pero nos hemos salvado así de otra de las triquiñuelas del sistema para mantenernos pobres por mucho tiempo y esclavizados de su semántica.
Haciéndole honor al título de este documento, cabría agregar que, para realmente lograr salir del círculo de la pobreza lo primero y más importante es “no ser ambicioso” (patológico). En segundo lugar, tener claro que todo toma su tiempo en la naturaleza, de la cual formamos parte, y por tal motivo debemos sacarnos de la cabeza la “inmediatez” que impera en este sistema , o sea eso de querer tener todo rápido y con el mínimo esfuerzo, ya que es eso precisamente lo que explotan los embaucadores. En tercer lugar, dejar de lado el “no querer ser menos que el vecino”, porque cuando pensamos así compramos cualquier cosa (aunque no nos sirva para nada) sólo fin de ser más que nuestro vecino, o para sentirnos y demostrar que “nos cambió el pelaje”, en otras oportunidades nos cambiamos de barrio, con la misma finalidad, aunque sea en desmedro del presupuesto familiar.
Algo preocupante, es que para poder seguir este ritmo, nos armamos de “tarjetas de crédito”. El sistema nos provee de éstas para que así creamos (engañadamente) que somos dueños de una “varita mágica”, pero que pasado algunos meses, vemos con gran decepción e impotencia, que nuestro presupuesto día a día se pone más estrecho por culpa de la varita mágica, llegando incluso, a obligarnos a obtener más tarjetas para poder pagar, la impagable deuda, de la primera y así sucesivamente hasta tener un verdadero arsenal de éstas y sin ver posibilidad alguna de librarse de esta esclavitud en que nosotros mismos nos hemos metido, por nuestra ignorancia o ambición patológica.
Lo expuesto anteriormente sólo son, algunas de las herramientas que debemos tener presentes en este sistema imperante y ponerlas en práctica para romper el círculo vicioso de la pobreza. Pero, para poder usarlas es imprescindible, tener un trabajo estable, o una entrada de dinero de alguna actividad independiente que sea lícita y honesta, y que nos permita practicar lo esencial en todo esto que es: el AHORRO. Cabe agregar, que el tener una profesión u oficio ayuda mucho en lograr este fin.
El objetivo de este trabajo, es entregar algunas herramientas, a los usuarios de este sistema, para así poder equilibrar en cierta medida, la gran brecha entre los beneficiados y nosotros como usuarios. Mientras los primeros se han profesionalizado en su proceder, con investigaciones y estudios en: Merchandising, Psicología del cliente, Técnicas de venta, Estudios Sociológicos, Idiosincrasia Nacional, Televentas, Publicidad, y ahora último el Neuro-Marketing; los segundos, o sea nosotros, nada sabemos de cómo defendernos del profesionalismo con que nos embaucan.
No olvidemos, que por muy deshumanizado que sea este sistema al cual me he referido, igual existen personas humanitarias, bondadosas, atentas, amables, caritativas y dadivosas de verdad -aquí en Chile, al menos- con las que es rico y gratificante compartir.
Por último, nunca deberíamos olvidar que nuestra vida en el planeta no debe basarse únicamente en acumular y acumular dinero, ya que esto nos privaría en gran medida, de lo agradable que es compartirlo y disfrutarlo, en forma austera y sencilla con los que queremos.
Luis Monasterio Opazo
Ingeniero U de C
lmonasterio@accionecologica.cl
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Es común en nuestro Chile
Es común en nuestro Chile que los problemas personales sean vistos como causados por "otros". El endeudamiento es propio de la persona y de la factibilidad de cumplir con los compromisos económicos contraidos. No está bien echarle la culpa al sistema que no es imperativo, sino se acepta voluntariamente. Es patético lo que ocurre a familias que pretenden que todos los chilenos le paguen sus deudas contraídas en forma voluntaria con Bancos o Instituciones Financieras para comprar un inmueble. Lo que realmente hace falta es responsabilidad en los compromisos que se adquieren.
Bonito paper..... ya sabia
Bonito paper.....
ya sabia como funciona el sistema.....igual estoy endeudado....en fin
Que "noticia" mas
Que "noticia" mas lamentablemente enfocada, pense que podriamos obtener algo nuevo.
Sin emabrgo se sigue callendo en lugares comunes, culpando al "sistema" de nuestra falta de voluntad.
Estimado, tengo tarjeta de credito hace años, convivo con las personas como cualquiera, pero esto no significa que el "comercio" me haga victima.