Sistema Económico en Chile: Es el modelo, t...

El modelo que fue efectivo ya no lo es. Da muestras de fatiga. El punto de equilibrio salió del dominio. Los beneficiarios se acotaron. El daño es ya mayor.

Imagen de Jorge Navarrete Bustamante
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12 de Octubre, 2011 23:10

Hace algunos años, el presidente Clinton ante una “interesada confusión” que tenían adversarios relevantes de su país que paralizaban o dilataban el correcto accionar frente a una crisis de envergadura, le respondió una pregunta al “ciego que no quiere ver”: “Es la economía tonto”.

Me recuerdo de ello porque desde hace ya varios meses, esclarecidos líderes y organismos nacionales e internacionales han explicitado  la real dimensión de los que acaece en Chile.

¿Es que los que toman decisiones no se dan cuenta de lo ocurre realmente en nuestro país?

¡Lo tienen clarito!

Lo que pasa es que hay intereses “hasta el momento” irreconciliables.

El modelo que fue efectivo ya no lo es. Da muestras de fatiga. El punto de equilibrio salió del dominio. Los beneficiarios se acotaron. El daño es ya mayor.

Los pocos que toman decisiones, “hacen tiempo”; uno “hacen del bueno” y otro “del malo”; sentencian que es inoportuno tratar temas estructurales; buscan distraer la mente con medidas colaterales influidas por los más conservadores o fundadores de modelo. Estos se apertrechan en sus “clásicos” inspiradores, en sus medios de influencia social, en sus escaños políticos. Este es el momento en que predominan los ultras sostenedores del actual sistema.

Estos, “estiran el elástico”… Un “juego peligroso”, si es que se puede llamar juego al progreso y bienestar de una sociedad entera.

Si los ultraconservadores persisten, es “caldo de cultivo” para los rupturistas del sistema, para los otros ultras que quieren transformarlo TODO. Si los ultraconservadores persisten, su defensa del añejo modelo durará hasta el momento en que la presión social y política alcance tales niveles que la gobernabilidad y la paz ciudadana que serán bienes públicos extraviados y, por lo mismo, añorados por todos.

Este será “el momento” en que los irresponsables portadores de esos “intereses irreconciliables” busquen un acercamiento a través de aquellos a los que no quisieron escuchar… Pero el daño estará hecho pues las formas o los medios inciden en la profundidad de los contenidos o fines.

¿Debemos esperar que todo ello ocurra si desde ya estamos perdiendo competitividad y sacrificando imagen país?

No.

Sólo hay que darle oportunidad a Chile en su rica totalidad y diversidad, y no sólo a los intereses de grupos o ghettos. Ello se logra ampliando su democracia. Jamás “amordazándola”, desmovilizándola o restringiéndola. Ello va más allá de becas o bonos cortoplacistas sectoriales sino de presupuestos nacionales sistémicos de largo aliento y sostenibles.

En fin, el fondo del tema, al que se resisten hoy inexcusablemente algunos conspicuos, es en definitiva: el rol que debe cumplir el Estado de Chile en el siglo XXI; específicamente en su “viga maestra”, la educación; en particular en su fuente de financiamiento, la redistribución tributaria; y en una más horizontal convivencia social, la democracia proporcional.

Para los que aún no quieren entender: Es el modelo…

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