Conflicto en Educación: Apagar el fuego con Lacrimógenas
Nuevamente se le negó al movimiento por la educación el derecho a caminar por la Alameda de Santiago. Otra vez el centro de la capital se llenó de gases lacrimógenos y agua.
Nuevamente se le negó al movimiento por la educación el derecho a caminar por la Alameda de Santiago. Otra vez el centro de la capital se llenó de gases lacrimógenos y agua. Y el tráfico peatonal y de vehículos se vio igualmente alterado.
Recuerdo haber escrito lo mismo hace un par de meses, cuando el gobierno insistió en prohibir las manifestaciones y reprimió duramente al movimiento ciudadano por la educación. Resultado: un joven inocente muerto y la radicalización del movimiento.
Los economistas tienen una formula básica para evaluar la conveniencia de un negocio: evaluar los costos y los beneficios. En este caso queda claro que los costos de impedir una marcha son mayores que permitirla. Los costos materiales son enormes, pues al prohibir una manifestación pacífica se termina por legitimar los incidentes y los enfrentamientos con carabineros.
En términos comunicacionales y políticos el costo es aún mayor, cuando cerca del 90% de los chilenos solidariza con este movimiento que por momento ha alcanzado dimensiones épicas y ha generado un quiebre en la modorra social, trastocando el cuadro político del país.
Resulta incomprensible que el gobierno, aislado en la votación más dura de la derecha, no pueda acoger las demandas fundamentales de la ciudadanía que pide poner fin al lucro con fondos públicos y asegurar calidad y gratuidad en la educación. Nadie pide que esto se implemente en forma mágica de un día para otro. Pero se requiere un compromiso consistente para avanzar en esa dirección.
Desde hace meses venimos advirtiendo que procesos muy sentidos por la ciudadanía, como la reconstrucción post terremoto, no avanza al ritmo que se requiere. Que la clase media sigue abandonada a su suerte en un mercado que es una verdadera selva. Que la salud y la educación son un drama especialmente para los más pobres.
Ante las demandas, sólo se observan dos clásicas estrategias: o piruetas comunicacionales que no convencen a nadie o la represión autoritaria que sólo logra tensionar y unificar a la ciudadanía para enfrentar una represión demasiado parecida a la dictadura.


Realmente la ciudadanía esta
Realmente
la ciudadanía esta enferma, pues no me explico como la gente no se da cuenta
que es una jugada del PC y la
concertación, conozco muy bien al bigote de escobillón de JAIME JAGARDO y éste sujeto no hace clases hace 10 años,
además está ligado a la CUT por ser Secretario General de la institución. No
representa a los profesores, es más le robo el seguro de vida. A ese Uds. lo
siguen? A él la educación le importa un
rábano
Que ejemplo dan los
Que ejemplo dan los conglomerados políticos,al oprimir a un pueblo que quiere una educación digna para sushijos, logrando con ello enfrentamientos familiares, y hablan de democracia, derechos humanos y cuanta palabrería barata encuentran, creen que no nos damos cuenta que estamos ante una dictadura silenciosa cuyos dictadores son los partidos políticos, y envuelven a todo Chile con este conflicto para evitar las promesas tanto de gobierno como de la oposición para no legislar sobre el sistema binominal, ya que ahí se le acabarian los famosos acuerdo que tanto hablan.Para combatir el terrorismo deben deempezar con el peor que Chile tiene,CORRUPCION,y enviar a esos terroristas de cuello y corbata a las cárceles.Primero deben legislar sobre la presunción de un delito, sacarlo como ley y volver a lo que era anteriormente que consistía que el imputado demostrara en un breve plazo su inocencia, por que no hacen eso, las cárceles estarían llenas de gente corrupta, pero son intocables, y hablan de terrorismo.