[Opinión] El desafío social llamado Chile

El hombre en su fundamento es imperfecto y en eso radica la maldita maravillosidad de la reformulación social de la modernidad donde todo cambia constantemente.

Imagen de Andrés Gillmore Evers
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11 de Agosto, 2017 20:08
Imagen: Justicia social Chile CC Wikipedia

Todo análisis comparativo tiene diferentes puntos de vista en el funcionamiento de la lógica social, depende de la base de sustentación y del ángulo que se tome para desarrollarlo. Los grandes cambios sociales generan por momentos grandes distorsiones en conceptos que hasta hace poco creíamos ciertos y confiables, que fueron la base del modelo en el cual hasta hace muy poco proyectábamos el futuro: es lo que muchos llaman evolución social, donde la realidad se torna difusa y poco agraciada.

Chile en la actualidad es como una gran familia, que ha trabajado desde siempre con hipotecas bancarias, créditos de enlaces, tarjetas de crédito, pagando intereses desorbitados a acreedores y casas comerciales. Un día los hijos se rebelan con el sistema y le proponen al padre, que deje los créditos bancarios, los acreedores y las casas comerciales y emprendan un negocio propio. El padre ve con buenos ojos la idea, de lo que ha sido el anhelo de toda su vida, dejar de pagar las millonarias cifras en intereses y independizarse de verdad. Pero tiene la duda si creer o no en sus hijos. Porque si fracasan, la vuelta atrás sería complicada y la familia sufriría lo insufrible. Esa es la incertidumbre que vive en la actualidad nuestro querido Chile y que deberemos dilucidar en las urnas en noviembre.

Las reformas en Educación, Tributación, Trabajo, AFP y Energía, que hasta hace poco se veían tan necesarias, una vez que se profundizó y se reformó, nos dimos cuenta que no todo era tan claro como creíamos, que todo es subjetivo, que producir reformas sociales no es lo mismo que hacer ejercicios matemáticos en el computador y que desarrollar fundamentos estratégicos relacionados con la realidad social es un arte en desuso en el Chile actual.

No existe formato perfecto en ciencias sociales, por mucho que digan lo contrario los economistas, todo está para ser revisado las veces que sea necesario, una y mil veces y es muy posible que todo se complique igualmente y se tenga que volver a empezar. Cuando se han solucionado variables que creíamos definitivas, siempre surgen otra serie de perspectivas con diferentes variables, que por muchos estudios que realicemos, nos dirán que nada es perfecto, que todo siempre será perfectible siempre, porque el hombre en su fundamento es imperfecto y en eso radica la maldita maravillosidad de la reformulación social de la modernidad donde todo cambia constantemente.

La imperfección es predominante del ser social, lo hace diverso y complejo en sus procesos, para que posteriormente nos transformemos en lo que somos, teniendo como base el adiestramiento, determinando lo que somos, seremos y cómo enfrentaremos lo que proyectamos, en un continuo aprendizaje de nunca terminar.

La revolución tecnológica ha introducido una serie de paradigmas sociales, culturales y sobre todo productivos, que querámoslo o no, han venido a complicar una existencia al cual todavía nos estamos acostumbrando. La disímil realidad de lo que fue, lo que es y lo que posiblemente será, ha predeterminado que tengamos que re-orientemos en los procesos de información como parte de la nueva perspectiva del saber, ubicándonos en un espacio multidimensional, donde la necesidad de adaptación es fundamental, si queremos sobrevivir y desarrollarnos con proyección de futuro.

En el pasado el poder de unos pocos estaba en la utilización de información privilegiada para sacar ventajas comparativas y obtener poder, utilizada por políticos y empresarios para prevalecer y dominar el mundo social. Hasta hace poco éramos una sociedad desinformada y carentes de malicia. Los grandes poderes económicos y políticos del pasado, usaron este ardid para conseguir objetivos y manipular la verdad para prevalecer bajo sus convicciones, en contra de procesos que hubieran sido beneficiosos para muchos y optaron por modelos que beneficiaron los intereses creados de unos pocos.

En la actualidad los procesos de la información, han cambiado radicalmente los procesos de decisión y la nueva realidad ha democratizado la proyección vital que cada uno de nosotros tenemos. Tanto es así, que el cambio tecnológico niveló la cancha y posicionó a los ciudadanos al nivel de las autoridades, políticos y gobiernos, al transparentarse el ejercicio del poder. Por lógica, los partidos políticos tendrán que bajar del firmamento, de un proceso que no tiene marcha atrás y los que pensaron que podían quedarse, tendrán que bajar o simplemente caerán.

El descalabro producido al transparentarse la información y posicionarla en tiempo real en el mundo ciudadano, dejó al descubierto formas que en un futuro cercano no serán más permitidas, obligando a los políticos de la vieja guardia a entender el nuevo concepto. Muchos trastabillaran, sin entender que en el pasado éramos una sociedad enferma y no lo sabíamos. En la actualidad seguimos igual de enfermos; pero ahora sabemos que estamos enfermos y en eso se sustenta el desafío social llamado Chile.

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