El lado positivo del 2020: Démonos el tiempo para el esparcimiento

El lado positivo del 2020: Démonos el tiempo para el esparcimiento

15 Octubre 2020

Lo mejor de este tiempo, es que muchos hemos podido despertar al artista que llevamos adentro: tiempo para escribir, tejer, pintar, cocinar, sembrar, hacer todas aquellas actividades que siempre dejamos en la lista.

Margarita Arriagada >
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En estos meses, entre distintas fases de cuarentenas, impuestas y voluntarias, ha surgido una conclusión que suele repetirse tanto en conversaciones como en lecturas: pareciera que dentro de todo lo malo, siempre hay alguna luz que logra germinar un pensamiento luminoso: los lados brillantes de la vida.

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Una vez, siendo niña aún, mi tío mostrándome una figura de una caja de madera me preguntó si sabía qué significaba el símbolo enmarcado en bronce. Le dije que era el “Yin y el Yang”. Y él indicando con sus dedos me explicó: “cada cosa en la existencia, pensamiento, o realidad, está conformada por dos estados, la luz y la oscuridad; lo femenino y masculino; lo negativo y positivo, por ejemplo. Si ves el lado oscuro de la figura, en ella hay un pequeño círculo blanco, es decir, siempre que estés en la oscuridad, hay una ventana que te permite salir de ese estado y viceversa. Así se configura la vida.” Fue una explicación simple, hecha a la medida de un niño, pero que recuerdo en días como hoy.

Recordé esto junto a lo que alguien me dijo hace unas semanas: que lo mejor de este tiempo, es que muchos hemos podido despertar al artista que llevamos adentro: tiempo para escribir, tejer, pintar, cocinar, sembrar, hacer todas aquellas actividades que siempre dejamos en la lista, son las que han hecho más llevadero el encierro y han retomado la importancia y el significado que antaño tenían.

Y es que en un mundo en que el arte y los oficios son vistos como actividades no esenciales, no es difícil que siempre hubiéramos tenido que escoger como sobrevivir a través de otros títulos más tradicionales. Pero al fin podemos darle un tiempo a la creatividad, levantar la persiana, y conciliar entre tantas otras actividades con los infinitos recursos actuales, como por ejemplo, inscribirnos en cursos online de lo que siempre quisimos aprender. Algo así como esa figura de hombre integral que surgió en el Renacimiento, derribando la imagen del hombre estático del Medioevo que sólo se inclinaba al bien o el mal, sin poder atravesar entre las infinitas posibilidades que ofrece el simple acto de pensar. Porque la historia de la humanidad también está llena de tragaluces.

Escoger una ventana, en sí mismo, no es un acto positivo ni negativo. Es sólo un transitar de energía, porque, así como hay días de sol, hay días de lluvia, y entremedio están los arcoíris. El día de año nuevo, deseamos y planificamos un 2020 de seguro muy distinto al que vivimos, pero ¿qué año de nuestras vidas nos dio la certeza de nuestros anhelos? No hay agenda en la que se cumpla cada cita, sin ser tarjada por un inesperado cambio de las circunstancias.

Entonces quizás la vida fuera más simple después de la pandemia, si entendiéramos que el viaje es sólo eso, un ir y venir, recolectando experiencias que nos pudieran llevar a un estado más pleno y evolucionado. Que lo que escoges hoy, mañana quizás no sirva, o sea una tabla de salvación, por lo que siempre puedes darte el tiempo para hacer lo que te llene el alma,  tejer, pintar, cantar, escribir, sembrar. Y si no te gusta, siempre hay tiempo y ventanas, para volver a empezar.