ViralizArte: Contexto de una experiencia y ética comunicacional de provincia en pandemia

ViralizArte: Contexto de una experiencia y ética comunicacional de provincia en pandemia

06 Julio 2020

En el marco de la crisis que vivimos, la campaña autogestionada surgió como apoyo a centros culturales y artistas independientes que debido a la pandemia quedaron con sus proyectos estancados o sin trabajo.

Andrés González F. >
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En Talca, específicamente hace un mes se realizó la campaña “ViralizArte” cuyo lema fue: “Que el arte sea la cura”. Se perfiló como la primera experiencia con este sello en esta larga provincia llamada Chile, consistente en programación televisiva con contenido Artístico - Cultural y original a cargo de los Espacios Culturales autogestionados en esa comuna. Las agrupaciones que se sumaron en este proyecto fueron el Centro Cultural El Espacio, C.C. La Candelaria, La Juguera, La Aldea, Ruda Casa Taller, Galpón Las Tinajas y Taller 1938 y se transmitió por el canal regional independiente TV Maulinos.

ViralizArte generó contenido de calidad y con identidad, de manera diferente a la que se hace tradicionalmente con la finalidad de reunir fondos para ir en ayuda de los espacios en crisis y sus comunidades. Así, se buscó aportar a la salud mental de la ciudadanía como también poner en valor obras y contenidos generados en el propio territorio. Los que tienen una línea editorial definida promoviendo el arte original, el patrimonio inmaterial, pequeños emprendimientos, vida sana, educación y nuevos enfoques, goce estético, género, ecología y auto sustentabilidad, pueblos originarios, entre otros.

También, intentó abordar diversos públicos segmentando las jornadas en tres bloques con un total de 20 horas aproximadamente. Contó con presentaciones en vivo, programas y material editado. Se trasmitieron diversos talleres, entrevistas, presentaciones de música, circo, danza, artes visuales y más.

Como resultado de lo anterior, se recaudaron $740.000 pesos por concepto de donaciones, monto que fue repartido de manera proporcional según urgencia y necesidad a organizaciones y casos críticos. Claramente no se resolvió mucho pero el fracaso financiero de la campaña abrió nuevas perspectivas y proyecciones. En lo que respecta al ejercicio asociativo de las agrupaciones y la experiencia programática ha sido evaluada positivamente por el equipo organizador, por las comunidades artísticas y público en general, llegando  a cerca de 40.000 auditores y sin ser autocomplacientes, se desató una gran motivación y necesidad de continuidad del proyecto.

Debido a la pandemia se han cerrado espacios culturales en la región y así las labores artísticas, más aún en esta región y comuna, donde es una broma de mal gusto hablar de industrias creativas o “mercado de las artes”. Desde el Estado hoy le llaman “economía creativa”. Cómo sea, vemos que en el sector público en sus diversas aristas institucionalizadas han dejado de manifiesto que más allá de las declaraciones de buenas intenciones, no hay un enfoque de derecho genuino en las políticas culturales más que en teoría. El Estado ha ido con un desfase catastrófico respecto a la realidad territorial, especialmente en regiones.

Súmele a ello que cada región reproduce su propio centralismo. Por su parte, los teatros y universidades “públicas” del Maule han estado haciendo programaciones online, escuetas e insuficientes. Sin restar valor a las buenas intenciones de sus gestores, todavía es bajo el porcentaje de empleabilidad y programación que generan salvo una que otra excepción. De hecho, tienen más programación las organizaciones que participaron en ViralizArte, aunque claramente con una calidad técnica rudimentaria y “a la gorra”.

Tristemente en gran parte de la institucionalidad cultural, se ve más preocupación por el debate especulativo de un posible “retorno a lo presencial” desde que de ocuparse en resolver problemas concretos de las comunidad; que no son precisamente “capacitaciones” hechas por oráculos de la cultura ni recetarios de innovación creativa en gestión. Mientras tanto los espacios culturales auto gestionados se encuentran haciendo campañas solidarias y son centros de acopio por la pandemia e inundaciones. Sin embargo comparto el comentario de Bárbara Godoy Inostroza: “No romanticemos la precariedad” ni tampoco idealicemos la autogestión.

De todas formas, parece necesario proyectar un trabajo colaborativo entre organizaciones más allá de la urgencia y el impulso solidario. En esta línea se activó una red de espacios culturales autogestionados en la comuna de Talca y fue además una apuesta por otro tipo de estrategias comunicacionales participativas. En este caso, es importante destacar la pertinencia y vinculación informativa con el territorio, ya que sin desmerecer el trabajo que han hecho históricamente las radios comunitarias u otros medios independientes, esta experiencia es un salto y un empoderamiento de la ciudadanía respecto a los medios de comunicación, ya que fueron organizaciones territoriales las que generaron línea editorial, programación y llevaron a cabo esta campaña. 

Quizás una alternativa sea levantar canales televisivos de arte y cultura en regiones donde las comunidades organizadas sean protagonistas. Claramente el CNTV podría proyectarse a eso pero no se ven intenciones de descentralizar los recursos ni apuntar hacia allá. Quizás estamos en un momento donde no es solo interesante sino necesario confiar estas responsabilidades a los agentes del territorio. Es tiempo de reconocer el rol de las organizaciones territoriales en el ámbito cultural y artístico. Levantar políticas con pertinencia comunitaria y comunicacional. Pensar y ensayar una nueva forma de sociedad y otro modelo de Estado que sea representativo y no solo administre los vaivenes del mercado. Usar los medios masivos de comunicación como un aporte de bienestar, desarrollo y empleabilidad y no al revés. Que no caiga en ser mera entretención, fetichismo y consumismo. Construir una nueva cultura política donde las organizaciones sociales territoriales asuman un rol comunicacional protagónico y permanente; difundiendo y programando desde la propia identidad el relato poético de las comunidades.