Futuros deportivos: ¿Cómo enseñamos la práctica deportiva?

09 Octubre 2020

La enseñanza no es un proceso de simple traspaso de conocimientos. Se trata de un proceso que permita la discriminación entre qué es importante aprender y el qué debo vincular a este aprendizaje y por ende, determinar cuáles de todas esas informaciones nuevas, son relevantes. 

Francisco Herrera >
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Un tema relevante en el desarrollo deportivo y que muchas veces se olvida, es la enseñanza, la didáctica bajo la cual se entregan los conocimientos propios de una disciplina deportiva. Referente a este tema, nos enfrentamos a una constante dualidad que parece no asegurar un proceso formativo.

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Por un lado, hemos visto constantemente cómo se confunde profesionalización con mercantilización, en la lógica de que escuelas, academias y otros espacios pagos, son la mejor forma de desarrollar a un deportista. Mientras que en el otro extremo, está el pensar que la “sabiduría popular” respecto a un deporte, basado en un conocimiento práctico, es la mejor forma de transmitir los conceptos necesarios para que niños y niñas se formen en una rama particular. Muchas veces, estos polos confluyen en un mismo espacio y configuran los métodos de enseñanza. ¿Dónde está el problema?

La enseñanza no es un proceso de simple traspaso de conocimientos que el deportista debe acumular. Se trata de un proceso que permita la discriminación entre qué es importante aprender y el qué debo vincular a este aprendizaje y por ende, determinar cuáles de todas esas informaciones nuevas que recibo, son relevantes. Contrario a esto, vemos muchas veces espacios formativos que saturan de información a los deportistas, exigiendo cumplir con un rendimiento que no se preocupa de sentar bases, ni enfocar el aprendizaje en sus propias capacidades, sino que tratan de llevar al deportista a un acto imitativo de quien ha obtenido resultados. Esta acción pasa por alto las emociones vinculadas al deportista, centrándose de mala forma en las expectativas y creencias del entrenador en función del aprendiz. Antes de enseñar, debo conocer a quién voy a educar.

Esto nos lleva necesariamente a conversar acerca de los “aprendizajes significativos”, los cuales se construyen a partir de lo que la niña o el niño ya sabe en función del deporte. Desde ese conocimiento, se deben provocar situaciones que permitan conectar la nueva información que se le entrega, con los conocimientos previos, lo que establece un flujo de repaso, reflexión y repetición constante, retroalimentado por el entrenador y lo que el mismo deportista descubra. El descubrir implica dejar hacer, dar tiempo y orientar, no guiar.

La inmediatez de querer contar con deportistas de elite, muchas veces trunca los desarrollos deportivos, por justamente no considerar una metodología pedagógica para el entrenamiento deportivo, espacio formativo que debería llevar a un deportista a su máximo rendimiento, considerando los factores involucrados que propician su mejora constante. La lógica extractivista que vemos hoy, en donde se estructuran espacios que no forman, sino que buscan a quien tenga talento y valerse de él, es lamentablemente la peor opción de desarrollo, pero la más utilizada.